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La victoria y los secretos de los libros prohibidos


Miembros del partido nazi en la confiscación de libros en Hamburgo, en 1933.

Muchas veces el fuego se ha quedado huérfano para alegría de la eternidad. Ahí están la Eneida y Lolita,separadas por más de 20 siglos, pero hermanadas, más allá de su belleza literaria, por las infructuosas llamas que sus propios autores les prometieron, y con las que las han amenazado algunos autonombrados guardianes de las ideas políticas, religiosas, sociales, éticas o morales.
Un aura de ceniza parece el sino de muchos libros a lo largo de los 35 siglos de creación de la escritura. El autor y crítico literario alemán Werner Fuld sigue ese rastro vergonzoso del ser humano para relatar la historia de las obras que fueron salvadas de la censura y la persecución en Breve historia de los libros prohibidos (RBA). Un libro de arena de todos los tiempos y las civilizaciones sobre los obstáculos y trampas a la creación literaria que se convierte en una llama que hace ver la necesidad de estar siempre alertas ante la perpetua tentación de vigilantes e inquisidores con listas de libros prohibidos y la cerilla en la mano.
“No se puede negar que la mayor parte de la literatura universal estimula el pensamiento propio. En interés de la paz social, esta perturbación es intolerable”, asegura irónicamente Werner Fuld, al recordar la crítica de Ray Bradbury en Fahrenheit 451.
Páginas que alumbran los pasadizos que han hecho posible el milagro de poder disfrutar de esos textos “sospechosos” y de escritores rescatados del balanceo al borde del abismo, e incluso de aquellos que alcanzaron a caer o de los que fueron arrebatados como Jonás de la ballena.
Virgilio, Diderot, Dos Passos, Voltaire, Zola, Nabokov, Ovidio, Rousseau, Sartre, Hemingway, Balzac, Faulkner, Gorki, Kant, Melville, Hammett, Joyce, Descartes, Proust, Quialong, Beauvoir, Cleland, Goethe, Wilde, Genet, Solzhenitsyn, Kafka, Flaubert, Lorca, Zweig, Baudelaire, Lawrence, Mandelstam, Sade, Sagan, Ibsen, Hernández, Ginzburg, Bulgákov, Rushdie…

Destrucciones masivas de libros

La primera destrucción masiva de libros ocurrió en Summer (entre los ríos Éufrates y Tigris) hace unos 5.300 años, por deterioro, desastres y conflictos bélicos.
La primera quema de libros en Roma la ordenó Augusto en el siglo 12 a.C. con obras oraculares y proféticas. Buscaba que nadie pusiera en duda sus ideas políticas.
La biblioteca de Alejandría, fundada a comienzos del siglo III a.C., habría terminado por múltiples motivos: incendios bélicos, orden de destrucción por parte de los árabes, ataques de los cristianos, terremotos y la falta de presupuesto.
La Iglesia católica creó en el siglo XVI el Índice de libros prohibidos que tuvo muchas ediciones, hasta que en 1966 Pabo VI lo suprimió.
En 1933 se hizo en Alemania el llamado Bibliocausto nazi ejemplo paradigmático de como la política atenta contra las obras de arte.
Hay varias clases de muertes, prohibiciones y resurrecciones literarias: la de los libros que el propio autor una vez creados se arrepiente y no quiere darles más vida; la de los libros que quieren vivir y su escritor lo busca a toda costa, pero alguien, un editor o un amigo, se niega a darles ese derecho; y están los libros que una persona más poderosa, desde un gobernante hasta una institución religiosa o en nombre de la sociedad, busca eliminarlos.
“Saber leer (y escribir) es un acto de apropiación del mundo. El que aprende a leer unas cuantas palabras ‘pronto podrá leer todas las palabras’, como dice Alberto Manguel, y, si comprende que con una frase se ha apropiado de una parte del mundo no se dará por satisfecho con una sola frase”, explica Fuld en su ensayo. Una celebración por la manera en que la creación ha burlado el destino.
Y un brindis por aquellos que no hicieron caso a los últimos deseos de muchos escritores de no dejar vestigios de sus textos. Uno de los primeros fue Virgilio. No se sabe por qué en su testamento ordenó quemar la Eneida, pero, por fortuna, el emperador Augusto ignoró su última voluntad. Veinte siglos después de los hechos que permitieron que el mundo leyera la Eneida, Franz Kafka quemó manuscritos que no le gustaban. Pero luego, su albacea Max Brod no respetó su voluntad y el mundo ha leído El castillo y El proceso.
Un caso en el que se juntan en el autor el impulso de eliminar primero y de publicar después es el de Vladimir Nabokov con Lolita. Un clásico del siglo XX que cuando era un borrador titulado El hechicero Nabokov quiso quemar y su esposa Vera rescató de las llamas. Hasta que el 6 de diciembre de 1953, el autor la terminó para empezar un viacrucis al ser rechazada por cuatro editoriales que la consideraban “inmoral” y muchas cosas más, hasta que, dos años más tarde, logra publicarla en París en Olympia Press, una editorial de obras eróticas. Y en Estados Unidos solo hasta 1958 tras una batalla judicial.
A esos fuegos individuales se suman las hogueras que han prendido y querido prender gobernantes, de todos los niveles, e instituciones religiosas o de cualquier otra índole en nombre del bien común. Desde el mismo Augusto, que un día feliz salvó la Eneida, y otro desdichado ordenó la primera quema masiva de libros en Roma por cuestiones religiosas, hasta el nazismo, los regímenes chinos o los conflictos en los Balcanes o en Irak e Irán. España misma padeció con Francisco Franco decisiones de este tipo cuando recién llegado al poder, que ostentaría durante 36 años, ordenó en 1939 quitar de las bibliotecas las obras de autores “degenerados”. “Franco que era católico”, recuerda Fuld, “podría haber tomado el Index romano como referencia, pero lo cierto es que en este catálogo no aparecen ni Goethe ni Ibsen, que sí estuvieron en la lista española”.
Episodios sombríos y asombrosos que tienen un capítulo en la literatura porque varios escritores han novelado dichas experiencias. Entre las más recientes están Balzac y la joven costurera china, de Dai Sijie; El librero de Kabul, de Asne Seierstad, y Lolita en Teherán, de Azar Nafisi.
¿Acaso están las ideas políticas, religiosas o morales con intereses particulares por encima del arte? La historia muestra que lo que hay más allá del índice acusador es la victoria de la belleza prohibida. Del recordar el origen cuando la palabra era vida, pero no vivía. Era como la luz de la luciérnaga, intermitente, volátil, inatrapable, hasta que los sumerios empezaron a darle cuerpo con signos trazados en estilete o punzón en tablillas de arcilla, piedra, madera o cualquier objeto noble que las recibiera. Así empezaron el camino al arte, a la eternidad, a vivir ante quien las descifra con su lectura, y a vivir y vivir ante quien las revive en su boca para darles sonidos, como estos versos de Las flores del mal, de Baudelaire, salvados de la inquisición literaria:
“¿Vienes del cielo profundo o sales del abismo,
Oh belleza? Tu mirada, infernal y divina,
vierte confusamente el favor y el crimen,
y por eso se te puede comparar al vino”.
* Breve historia de los libros prohibidos. Werner Fuld. Traducción de Marc Jiménez Buzzi. Editorial RBA. 383 páginas.

La 'Noche de los Cristales Rotos' y la historia de la relación entre judíos y Alemania

  • Se cumplen 75 años del pogromo al que siguió el Holocausto
  • Muchos alemanes alentaron el saqueo y persecución de los judíos
  • La política de Alemania sigue hoy muy marcada por esos hechos

"Aquella noche vi arder la sinagoga desde la ventana de mi casa, cuando ya nos íbamos a la cama. Luego vinieron unos hombres, nos sacaron a la calle, registraron la casa, sacaron todas las cosas de los armarios y las tiraron por el suelo; se llevaron a mi padre. Mi madre, mi hermana, mi hermano y yo estuvimos tres semanas sin saber qué había sido de él. Luego nos enteramos de que estaba trabajando como esclavo en el campo a unos kilómetros de Köningswerg. Después, a mí me llevaron a trabajar como esclava a una fábrica de jabón y a ellos también al campo. Cada poco veía transportes que se llevaban a vecinos y conocidos a los campos de concentración. Nunca los volví a ver".
Rechama Drober, ahora ciudadana del Estado de Israel, nos cuenta los recuerdos de aquella noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 en la entonces Königsberg, una ciudad alemana de la Prusia profunda que hoy es la rusa Kaliningrado. Tenía seis años, pero sus recuerdos parecen estar muy vivos: "Cuando me quedo sola en casa inevitablemente me vienen siempre esos recuerdos. Cuando es así, sé que después voy a tener pesadillas".
Ya quedan pocos testigos directos de aquella noche que ha pasado a la historia como La Noche de los Cristales Rotos (Kristallnacht o La Noche del Pogromo).
Todo empezó en París. Esa podría ser una buena forma de comenzar una novela. En realidad, todo había empezado mucho antes en Alemania. Hitler y su banda querían eliminar a los judíos de la faz de la tierra.

Permisos de residencia

En agosto de 1938 cancelaron todos los permisos de residencia para extranjeros obligando a todos a pasar por la ventanilla para renovarlos. Los judíos de origen extranjero --la mayoría polacos-- estaban incluidos en la medida, aunque llevaran décadas viviendo en Alemania.
El 28 de octubre de 1938, por orden de Hitler, 17.000 judíos de origen polaco fueron sacados de sus casas, transportados hasta la frontera con Polonia. Polonia no quiso aceptarlos. Durante semanas estuvieron bajo la lluvia y el frío en tierra de nadie.
Entre ese grupo de deportados estaba la familia Grynszpan. Uno de sus hijos, Herschel, de 17 años, se salvó porque estaba en París con su tío. A primeros de noviembre, Herschel --y su tío-- recibieron una postal de su hermana que les contaba la situación desesperada que estaba viviendo toda la familia en la frontera de Polonia y Alemania.

Asesinato en la embajada de París

El 7 de noviembre, Herschel escribió una carta: "Queridos padres, no puedo hacer otra cosa. Que Dios me perdone. Mi corazón sangra cuando oigo hablar de la tragedia de 17.000 judíos. Debo protestar para que el mundo entero escuche; me veo obligado a hacer lo que voy a hacer. Perdónenme, Herschel".
Herschel se las había apañado para comprar un revólver. Se dirigió a la embajada alemana, pidió ver a un alto funcionario y cuando tuvo delante al secretario de la embajada, Ernst von Rath, le disparó tres tiros en el abdomen.
Von Rath no murió inmediatamente. En el hospital certificaron que era grave, pero que no corría peligro de muerte. Hay pruebas de que von Rath probablemente habría salido de aquella. Pero Hitler había encontrado el motivo que necesitaba. Por orden directa de Hitler, se dejó de suministrar a von Rath los cuidados médicos que necesitaba y el 9 de noviembre murió. Todos los judíos eran ya culpables de asesinato.
La noche de la venganza había comenzado. Los esbirros con los uniformes marrones de las SA, las tropas paramilitares se lanzaron a la caza del judío. 1574 sinagogas judías, casi todas las de Alemania, ardieron. 7.000 tiendas judías fueron saquedas. Miles de domicilios asaltados. 30.000 judíos fueron arrastrados hacia los campos de concentración que sirvieron de modelo después, Dachau, Sachsenhausen, Buchenwald. Aquella misma noche murieron 100, tiroteados o apaleados.

Espiral de violencia

Muchos ciudadanos alemanes alentaban e incluso apoyaban a los de las casacas marrones en su búsqueda del Jude. Otros, simplemente contemplaban el espectáculo desde primera fila, aplaudiendo entusiasmados, mientras se llevaban a los judíos en camiones y las sinagogas ardían ante la pasividad de los bomberos, que sólo cuidaban de que las llamas no afectaran a otras casas.
Solo en el caso de la nueva sinagoga de Berlín un bombero alemán apagó las llamas a tiempo y por eso tiene ahora una placa. La vieja sinagoga de Berlín, en la parte Oeste, se había salvado de las llamas por la noche, quizá por su imponente arquitectura. Goebbels en persona ordenó incendiarla por la mañana. Isaac, entonces un niño, recuerda ver entrar a mucha gente, sacar cosas, tirarlas y luego antorchas, antes de que fuera pasto de las llamas.
En la recién anexionada --por aclamación popular-- Austria, ocurría lo mismo. A los judíos se les obligó a fregar con pequeños cepillos las calles de la imperial Viena mientras los arios los rodeaban y se mofaban de ellos antes de enviarlos a Mautthausen.
Fue el comienzo de "la solución final", como Adolf Eichmann llamó, tres años después, al encargo de Himmler, Goering, Goebbels y Hitler de eliminar a los judíos de los territorios del III Reich.
El Holocausto no sólo afectó a los judíos. 12 millones de personas, la mitad judíos, pero también gitanos, homosexuales, discapacitados, izquierdistas, comunistas, prisioneros soviéticos, murieron en los campos de exterminio.

Los judíos, hoy

Han pasado 75 años desde 9 de noviembre de 1938. Ahora mismo, en Alemania viven aproximadamente 200.000 judíos, muchos llegados no hace muchos años, tras la caída de la Unión Soviética. Es casi el número de judíos que tenía sólo Berlín en 1938.
Es difícil encontrar un judío, aunque haya nacido aquí, que diga abiertamente que su patria es, secillamente, Alemania. Para los que tienen una cierta edad es sencillamente imposible asumir que Alemania es su patria; como mucho, hay un sentimiento de "doble nacionalidad", de sentirse alemán y ruso, alemán y ucraniano, alemán e israelí, alemán y... judío.
Alemania es uno de los más fieles aliados del Estado de Israel. Se siente en deuda con el pueblo judío y se lo paga con esa alianza política sin fisuras. Pocos políticos se atreven a criticar al Gobierno de Israel. Corren peligro de ser tachados de antisemitas. Pero es que es muy difícil criticar las actuaciones del Gobierno israelí de turno sin caer en clichés antisemitas. Es muy difícil criticar al gobierno israelí sin acercarte peligrosamente a lo que predica la extrema derecha neonazi, que, a su vez, está peligrosamente cerca a lo que predican los islamistas radicales.
Una manifestación palestina en el centro de Berlín: hay gritos contra los asentamientos judíos en Cisjordania, contra las incursiones de venganza israelí por los cohetes de Hamas. Un policía dice: "Las manifestaciones contra el Estado de Israel están prohibidas, los gritos contra el Estado de Israel en las manifestaciones están prohibidos, pero no están prohibidos los gritos que acusan al Gobierno israelí de "asesinar niños palestinos".

Mitos y realidades del antisemitismo

Lo difícil que es distinguir el antisemitismo de las críticas legítimas al Gobierno de Israel lo pudo comprobar Günter Grass cuando compuso un poema advirtiendo del peligro para el mundo que Israel tenga la bomba atómica. ¿No le parece a Grass un peligro que la tuviera Irán?, se preguntaban muchos. ¿Le parece a Grass más peligroso un estado democrático que la pléyade de dictaduras medievales del mundo islámico?
"Naturalmente que hay antisemitismo en la sociedad alemana", nos dice el doctor Wolfgang Benz, quizá el investigador más destacado sobre el antisemitismo. "Está incrustado en el centro de la sociedad. Lo que ocurre aquí, a diferencia del resto de países de Europa, es que aquí no se puede demostrar públicamente, porque te perjudicará en tu carrera. Pero hay antisemitismo implícito en el lenguaje, en los textos, por ejemplo cuando se habla de todo el conflicto en la costa Este (del Mediterráneo), cuando se dice que "los judíos dominan la bolsa de Nueva York" o cuando se critica al Estado de Israel por ser judío, no al Gobierno israelí".
Todavía hoy, y lo recordaba la canciller Angela Merkel en su mensaje de vídeo de esta semana, cada institución, cada organización judía, escuela, librería, sinagoga..., necesita de protección policial. "Cuesta creerlo, pero es verdad", decía Angela Merkel.

La evolución del espionaje en la Historia: la «profesión» más antigua del mundo



El desarrollo del espionaje ha ido estrechamente ligado al desarrollo de los pueblos, de los imperios y posteriormente de los estados. El espionaje ha marcado la guerra, y el desarrollo de ésta ha marcado la Historia.

En el tercer milenio a.C ya se encuentran las primeras muestras de la utilización del espionaje. En Mesopotamia, cuando Sargon I de Acad controlaba un importante territorio entre el Mediterráneo y el Golfo Pérsico, creo una red de espías utilizando mercaderes que le informaban de las características de los territorios y las civilizaciones que pretendía dominar.

En el Imperio chino encontramos el primer tratado militar en el que se hacen referencias al espionaje: el Arte de la guerra, de Sun Tzu, trata en alguno de sus pasajes sobre la importancia que tiene el conocimiento y la información antes de presentar batalla.

Andando el tiempo, la historiografía griega y el cine contemporáneo nos han enseñado como los griegos utilizaban el espionaje, pero como lo hacía también el imperio persa. Es en este periodo cuando empiezan a desarrollarse sistemas consistentes en el cifrado de los mensajes. Se daba de esta forma un paso más allá en los métodos empleados hasta ahora, que no consistían más que en infiltrar explroadores en las filas enemigas. 
 


Uno de los primeros ejemplos de códigos criptográficos de los que se tiene conocimiento es la escítala espartana. En el libro «Breve historia del espionaje» el filólogo Juan Carlos Herrera Hermosilla explica en que consistía ésta técnica: se cortaban dos trozos de madera con el mismo diámetro y grosor, de manera que los cortes coincidiesen al milímetro entre sí. Posteriormente, en una cinta de cuero, se escribía el mensaje longitudinalmente. Éste solo era legible si estaba enroscado en el tronco de madera. Al mensajero se le entregaba una cinta de cuero, utilizada a menudo como cinturón. Al llegar al destinatario, el mensajero entregaba el cinturón y al enrrollarse en un escítalo de las mismas dimensiones el mensaje se hacía comprensible. Por contra, si el mensajero era interceptado, no había modo de descifrar el contenido.
 
Hasta la llegada de la tecnología, el espionaje se sustentaba en el trabajo de exploradores y en la capacidad de cifrar los mensajes Roma, el mayor Imperio de la Historia tampoco fue ajeno al uso del espionaje para decantar la balanza de la guerra a su favor. En la segunda guerra púnica, cuando Roma se vio amenazada por Anibal, que pasaría a los análes como el gran enemigo de su historia, solo un general pudo derrocarlo: Publio Cornelio Escipión, conocido como El Africano. Escipión logró derrotar a Anibal en el año 202 a.C en la definitiva batalla de Zama, tras haber llevado la guerra a África, obligando a Anibal a salir de la península itálica y abandonar la incesante amenaza sobre la ciudad de Roma. En esa última contienda jugó un papel fundamental el ataque preventivo que Escipión realizó sobre el campamento de Sifax, el rey de Numidia aliado de Anibal. El general romano envió unos emisarios a parlamentar con el númida. En esa legación infiltró una serie de centuriones disfrazados como esclavos. Para dotar de más credibilidad a la treta, los legados de Escipión aprovecharon alguna excusa para golpear a los esclavos. Durante las negociaciones, los esclavos deambularon por el campamento y acapararon información sobre la disposición de las tiendas y de las tropas. Esos datos convencieron a Escipión de lanzar un ataque nocturno que destrozó la poderosa caballería númida, diezmando así el ejército cartaginés, superior en número al romano.

Con la llegada de la Edad Media, se generalizó el papel de los agentes en las cortes imperiales, que en la mayoría de las ocasiones eran el embajador y su séquito. No obstante, en el Imperio español se puede hablar ya de un sistema de espionaje profesionalizado y centralizado. El Consejo de Estado, que era el encargado de nombrar a los embajadores en el extranjero y que era supervisado por el secretario de Estado, jugaba un papel fundamental. Inmediatamente por debajo de éste se creó un cargo de renombre: espía mayor de la corte y superintendente de las inteligencias secretas. La primera persona en ocupar el puesto fue Juan Velázquez de Velasco, en 1598. Aunque el cargo estuvo oficializado poco más de medio siglo, su creación da pistas sobre la existencia de unos métodos jerarquizados y siempre cercanos al poder.
La modernidad generaliza el «pinchazo»

A finales del Siglo XIX, Otto Von Bismarck tejió una serie de alianzas que dibujaron el dominó europeo que con la caída de una de las piezas dio lugar a los bandos enfrentados de la I Guerra Mundial. Ese escenario prebélico y la posterior contienda internacionalizaron el uso del espionaje, convirtiéndolo en actividad fundamental de la actuación política.

Es en esta contienda y en los años previos cuando se generaliza la utilización de los últimos avances tecnológicos por parte de los servicios de espionaje. Fotografía, radiotelégrafo o teléfono empiezan a estar en el punto de mira. No obstante, la interceptación de las comunicaciones es tan antigua como la propia existencia de las tecnologías más avanzadas. De hecho, en el año 1862, en plena guerra civil, Abraham Lincoln autorizó el control sobre la infraestructura de telégrafo americano. Desde su departamento se detuvo a periodistas e incluso se censuraban envíos.

En este tiempo comienza a generalizarse el sistema de los dobles agentes, que alcanzará su máximo esplendor en tiempos de la Guerra Fría. Así, a finales del siglo XIX la Rusia de los zares creó la que terminaría por ser una de las agencias de inteligencia más eficaces: la Okhrana se creó el 14 de agosto de 1881, tras el asesinato del zar Alejandro II de Rusia. Aunque al principió surgió como servicio de seguridad de la familia real, poco a poco se convirtió en una auténtica policía secreta dedicada a desenmascarar y oprimir movimientos revolucionarios. En este contexto nos encontramos con el personaje de Evno Azev, que llegó a ocupar algún puesto importante en las filas revolucionarias socialistas, a la vez que trasladaba información a los mandos de la Okharana. Organizaba atentados y a la vez los abortaba trasladando la información al centro de inteligencia. Fue precisamente una red de contraespionaje tejida dentro del partido soialista la que lo delató, obligando a Azev a exiliarse en Berlín.
La época de los dobles agentes

El ejército alemán comenzó a utilizar desde comienzos de la década de 1930 un encriptador propio, la máquina «Enigma», con una tecnología de cifrado rotatorio, tanto para cifrar como para descifrar mensajes. Se trataba de una máquina muy ligera, apenas superaba los diez kilos de peso lo que permitía trasladarla a zonas de combate, ganando fluidez en el envío de las comunicaciones. Como en este apartado la armada estadounidense carecía de un sistema tan funcional, los sistemas tradicionales eran fácilmente interceptdos por las tropas japonesas durante las contiendas del Pacífico en la II Guerra Mundial. Así, se propusó la utilización de lenguas de los indios nativos estadounidenses. El profesor Hermosilla explica en su libro que se eligió la lengua de los indios navajos porque no había ningún especialista japonés o alemán que la hablase.

La Guerra Fría, caracterizada como un periodo de tensión política permanente, abonó el terreno para la denominada como «edad de oro» del espionaje. La amenaza permanente de un conflicto militar, en una dimensión atómica, la confrontación económica y la propaganda ocuparon el centro de la confrontación entre bloques antagónicos. En ese escenario, el espionaje jugó un papel fundamental. La evolución tecnológica fue poniendo al servicio de inteligencia nuevos artilugios, pero siguieron gozando de mucho protagonismo los dobles agentes. Los espías infiltrados en territorio enemigo fueron el objetivo de las investigaciones de la CIA y el KGB. Es memorable el episodio conocido como «caza de brujas» del senador Joseph McCarthy, que lideró un proceso de investigación sobre presuntos simpatizantes del comunismo. Periodistas, militares y funcionarios fueron entonces investigados.

En 1947 el presidente Truman presentó una Ley de Seguridad Nacional que establecía la creación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Los fallos en la inteligencia que habían impedido que se conociesen con antelación los planes japoneses de atacar Pearl Harbor (1941). Una de las primeras actividades de la CIA, en colaboración con el MI-6 británico, para intervenir las comunicaciones telefónicas de las oficinas soviéticas en Berlín. Aún alejados de los conceptos informáticos más avanzados de nuestros días, para llevar a cabo esta operación se procedió a cavar un túnel durante seis meses de modo clandestino y a pinchar los cables. Durante los cerca de doce meses que la operación estuvo en marcha se grabaron un millón de conversaciones del ejército soviético.Sin embargo, el KGB contaba con un agente infiltrado en el MI-6 británico, lo que permitió a los comunistas estar al tanto de la operación occidental desde el primer momento. De tal modo, las fuerzas germanas del este tuvieron la posibilidad de manipular e intoxicar la información que le llegaba a la CIA.

Los agentes soviéticos infiltrados truncaron en más ocasiones los planes norteamericanos. La más memorable fue la infiltración en las oficinas que la CIA tenía en Guatemala, desde donde se preparó el asalto a la bahía de cochinos, con el que se pretendía provocar un levantamiento popular en Cuba contra el regimen de Castro. Los espías soviéticos trasladaron los pormenores del plan a las autoridades cubanas, lo que anuló el factor sorpresa del plan estadounidense conduciéndolo al fracaso. En los años 70, todos los avances en el ámbito del espionaje desde micrófonos ocultos hasta teléfonos pinchados se pusieron al servicio del espionaje político en el escándalo más famoso en el mundo: el caso Watergate. Un caso que cercó al presidente Nixón, acusando a siete estrechos colaboradores de espionaje telefónico.
El «Gran Hermano» global

Fue también en estos años cuando la tecnología convirtió el espacio en terreno de batalla. En 1971 Estados Unidos puso en órbita por primera vez su «Big Bird», un satélite de reconocimiento para recabar información y que estuvo en funcionamiento hasta 1986. El espionaje espacial de los soviéticos se sustentó en los satélites Yantar. Estos ejemplos fueron el embrión de un marco de espionaje espacial mejorado, con nuevos sistemas de resolución y captación de información.

Pero en los últimos tiempos, lo que se ha revelado como algo letal para los servicios de inteligencia ha sido un concepto ajeno a la evolución tecnológica y perfectamente medieval: la traición humana. Edward Snowden, Shu Quan-Sheng o Aldrich Hazen Ames han sido los héroes o villanos, según la óptica que lo mire, que han utilizado su posición privilegiada en los servicios de información para tirar de la manta.

Pero el gran nombre propio del espionaje global es ECHELON, un sistema desarrollado por Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. El proyecto cuenta con más de 120 satélites y estaciones de tierra desde la que es capaz de rastrear las comunicaciones a través de internet. Este sistema ha sido fundamental en la denominada «guerra contra el terror» que Estados Unidos emprendió tras los atentados del 11 de septiembre. Se estima que ECHELON intercepta más de tres mil millones de comunicaciones cada día.

La vuelta de tuerca a este programa de inteligencia es el que ha levantado las alarmas de la sociedad civil es una de las aristas de ECHELON. El conocido como proyecto PRISMA salió a la luz pública este mismo año, y consiste en la captura de datos de los servidores de las principales compañías tecnológicas del mundo como Google o Facebook. Aunque las compañías se alejan del colaboracionismo y apuestan por presentarse como una víctima más, revelaciones de la NSA las presentan como participantes activos en el feedback con los servicios de inteligencia. El útlimo capítulo del espionaje ha superado las fronteras políticas y militares paras amenazar los derechos civíles individuales. La evolución y perfeccionamiento en las técnicas de una actividad tan antigua como la Historia misma amenaza ahora con vulnerar los derechos que esa misma evolución nos ha otorgado.

La Primera Guerra Mundial (Resumen)

resumen



La Primera Guerra Mundial fue peor que cualquier otra guerra de la historia. En ella murieron más personas y se hizo más daño que nunca antes en un conflicto internacional. Las bajas de toda la guerra totalizaron mas de 20 millones.

La muerte llegó en formas brutales. Los hombres segados por ametralladoras, destrozados por granadas explosivas, muertos en barcos mercantes y de guerra torpedeados en el Atlántico, aplastados bajo orugas de la temible nueva arma que eran los tanques. La guerra también cobró su parte en la vidas civiles. Los ataques aéreos causaron poco daño, pero como cada bando trató de bloquear los suministros del otro, millones de hombres, debilitados durante años por la mala alimentación, fueron víctimas de enfermedades.

Inicialmente, la guerra fue un atrevido desafío para los jóvenes valientes. Pero hacia 1918, la guerra ya encerraba poco encanto para ambos bandos. Era una lucha cruel y enconada. Sin embargo, al terminar produjo una sensación de regocijo en quienes, por ventura, no podían predecir el futuro. Al menos sus sufrimientos beneficiarían a la humanidad, pues pensaban que ésta había sido la guerra que terminaría todas las guerras . . .

A continuación en este trabajo les hablaremos sobre la Primera Guerra Mundial, los paises que participaron en ella, sus causas, consecuencias, las batallas, personajes de la guerra, como se desarrollo la guerra, y otras.

Primera Guerra Mundial

El mapa político de Europa estaba dominado por cinco grandes potencias: Austria-Hungría, Gran Bretaña, Francia, Alemania y Rusia, y una casi gran potencia: Italia. Entre estas naciones existía un inestable equilibrio de poder, y formaron alianzas para autoprotegerse. Austria-Hungría, Alemania e Italia formaron la triple Alianza. Francia, Rusia y Gran Bretaña formaron la triple Entente, un acto de amistad más que una alianza. Estaban dispuestas a ayudarse entre sí, pero en términos limitados.



En agosto de 1914, casi nadie sabía cómo sería la guerra. Ningún país disponía de planes para una guerra que durase mas de unos pocos meses, pues se juzgaron como innecesarios. Como única excusa de los que desencadenaron la Guerra sólo se puede decir que no tenían idea de lo que iba a ser, del dolor y ruina que iba a producir con sus cuatro años de destrucción y homicidio.



Tropas aliadas avanzan sobre una posición enemiga

Entre 1914 y 1918 se desarrolló en Europa la mayor conflagración hasta entonces conocida. Motivada por conflictos imperialistas entre las potencias europeas, la "gran guerra", como se denominó originalmente a la primera guerra mundial, implicó a toda la población de los estados contendientes, así como a la de sus colonias respectivas.

La causa inmediata que provocó el estallido de la primera guerra mundial fue el asesinato del archiduque de Austria-Hungría, Francisco Fernando, en Sarajevo, Servia (posterior Yugoslavia), el 28 de junio de 1914. Austria presentó un ultimátum a Servia y el 28 de julio de declaró la guerra. El sistema de alianzas militares creado en los años precedentes entró entonces en funcionamiento. Rusia ordenó la movilización de sus ejércitos contra Austria, por afinidad con sus hermanos eslavos. Alemania, aliada del imperio austro-húngaro, pidió a Rusia que detuviera sus maniobras contra Francia, en la que se concentraría el máximo de fuerzas disponibles para lograr rápidamente una victoria que permitiera al ejército dirigirse contra Rusia. El plan fue ejecutado por el general Helmuth von Moltke, que dejó al ejército austríaco encargado de contener a los rusos en el frente oriental y dirigió la mayor parte de sus tropas contra Francia. El ejército francés, al mando del general Joseph-Jacques-Césaire Joffre, se dispuso a su vez a aplicar el plan XVII, contraataque centrado en el Marne.

Los alemanes iniciaron su ofensiva occidental con la toma de Leija el 16 de agosto de 1914. El 20 de agosto de este año entraron en Bruselas y tomaron Namur. La defensa francesa fue arrollada, pero en septiembre, cuando la balanza parecía inclinarse del lado alemán, el ejército de Joffre consiguió rechazar la ofensiva alemana en la primer batalla del Marne. El general alemán Erich von Falkenhaynm que sucedió a Moltke como jefe del estado mayor del ejército, hizo frente a una nueva ofensiva anglo-francesa. Tras las batallas de Yser e Ypres se estabilizó un frente que iba desde el canal de la Mancha hasta Suiza.

Paises que Participaron en la Primera Guerra Mundial



Los paises que participaron en la Primera Guerra Mundial fueron:

* Alemania

* Austria

* Gran Bretaña

* Francia

* Bélgica

* Rusia

* Yugoeslavia

* Japon

* Polonia

Personajes de la Primera Guerra Mundial

Algunos personajes destacados de la Primera Guerra Mundial fueron:

Allenby, Edmund Henry Hynman, primer conde (1861-1936). Sirvió en el Frente Occidental en 1914-17, destacando como un brillante oficial de caballería. En 1917 pasó a desempeñarse como comandante del ejército británico en el Medio Oriente y en octubre - diciembre avanzó desde la línea Gaza-Beersheba hasta Jerusalén. Conquistó Palestina y ocupó Damasco en octubre de 1918, después de lo cual los turcos solicitaron la paz.



General Sir Edmund Allenby

Foch, Fernand, (1851-1929). Mariscal francés. Demostró ser un hábil estratega en las batallas del Frente Occidental y en 1918 pasó a desempeñarse como comandante en jefe de los ejércitos aliados en el Frente Occidental. Bajo su dirección, la gran ofensiva final de los alemanes fue controlada y derrotada en el Marne, en 1918, a lo que siguieron las ofensivas aliadas que condujeron a la victoria.



Mariscal Foch

Haig, Douglas, (1861-1929). Mariscal de campo, comandante en jefe de las fuerzas británicas en el Frente Occidental desde 1915. Para algunos parecía ser insensible a las bajas; para otros era un dedicado soldado profesional que se empeñaba tenazmente en la tarea de vencer a Alemania en una guerra de aniquilamiento.




Haig Douglas

Wilson, Thomas Woodrow, (1856-1924). Presidente de los Estados Unidos de América (1913-21 ), mantuvo la neutralidad estadounidense hasta que Alemania declaró la guerra submarina sin restricciones en 1917 y comenzó a hundir mercantes norteamericanos. A comienzos de 1918 preparó un plan de paz de 14 puntos que alentó a Alemania a solicitar el armisticio. Fue responsable, en gran medida, del establecimiento de la Liga de las Naciones y se sintió profundamente decepcionado cuando el Congreso rehusó aceptar el ingreso de los Estados Unidos de América como miembro de dicha organización.

Clemenceau, Georges, (1841-1029). Primer ministro de Francia, 1906-09 y 1917-20. Fue un gran orador y un político agresivo, apodado "El Tigre". Presidió la Conferencia de Paz en 1919.

Lloyd George, David, primer conde de Dwyfor (1863-1945). Primer ministro británico (1916-22). Obtuvo renombre como dinámico político liberal y después de desempeñarse como ministro de Municiones y Secretario de Estado para a Guerra, reemplazó a Asquith como primer ministro. Conocido como "el hombre que ganó la guerra" desempeñó un papel importante en el acuerdo de paz, pero perdió el apoyo de sus conciudadanos y no volvió a ocupar ningún cargo después de 1922.



Lloyd George

Causas y consecuencias de la Primera Guerra Mundial

Causas




* El desarrollo industrial y la competencia neocolonialista generaron tensiones y rivalidades en un mundo en la que ya no quedaba nada por repartir a nivel de mercados y colonias.

* El nacionalismo se vivía en las grandes potencias y también en los pequeños países sometidos a los grandes.

* La causa inmediata de la guerra fue el asesinato de Francisco Fernando (heredero del trono de Austria) y su esposa a manos de un estudiante serbio Sarajevo.

Consecuensias



# Los vencedores se repartieron las posesiones de los vencidos.

# A nivel internacional desaparecieron los Imperios de Autria-Hungría y Turco.

# Desaparecieron las viejas y poderosas dinastías europeas.

# Estados Unidos se afianzó como gran potencia mundial. Gran Bretaña conservó la supremacía marítima y Francia aumentó su poder luego de ver aniquilada a su tradicional enemiga.

La guerra de 1914-18 ocasionó innumerables destrucciones y la muerte de unos 9 millones de personas. El proletariado de todos los países beligerantes fue la clase social que más rudamente tuvo que sufrir las consecuencias, y en algunos países intentó apoderarse del Estado. Pero sólo el partido comunista ruso, dirigido por Lenin. consiguió sus propósitos. En otros países las clases dirigentes pudieron aplastar los movimientos de revuelta de las masas populares. Paralelamente la guerra aceleró los movimientos de liberación nacional.



Desolación en el frente luego de la guerra

Linea del Tiempo de la Primera Guerra Mundial

Linea del Tiempo en la epoca de la Primera Guerra Mundial

1911


Revolución china del Dr. Sun Yat Sen

1912


Se proclama la Republica China

1914


Assesinato de Francisco Fernando en Yugouslavia

1917


Revolución Rusa de Octubre

1918


Tratado de Brest-Litovsk

1918


Fin de la guerra

1919


Firma del tratado de Versalles

Linea del Tiempo



Los años de Estabilización

A comienzos de 1915, los rusos, amenazados por los turcos en el Cáucaso, pidieron a los británicos una acción rápida contra Turquía. En el Reino Unido, y poco después en Francia, se aprobó el plan de ataque de Winston Churchill. En febrero, una expedición naval tomó las fortalezas situadas en la entrada de los Dardanelos. Sin embargo, los turcos resistieron en el interior, con lo que también aquí se estabilizó el frente.

Desde fines de 1914, demostrada la inviabilidad del plan de Schlieffen, Falkenhayn vio la conveniencia de desarrollar las operaciones en el frente oriental. Los alemanes se mantuvieron en general a la defensiva en el frente occidental y concentraron sus esfuerzos contra los rusos, a quienes derrotaron rompiendo su frente y obligándolos a retirarse en una línea que iba desde el mar Báltico hasta Chernovtsi, en la frontera rumana.

En 1915, Italia declaró la guerra a Austria. El avance italiano hacia el este pronto fue detenido, lo que supuso el inicio de una guerra de trincheras en torno al río Isonzo. En septiembre, los imperios centrales firmaron un tratado con Bulgaria y ocuparon Servia. Los aliados enviaron ayuda a través de Tesalónica, pero no consiguieron llegar hasta los servicios.

Durante el invierno de 1915-1916, Falkenhayn dirigió su acción contra Francia en una ofensiva de desgaste que se inició el 21 de febrero de 1916 en Verdún, cuya defensa fue confiada al general francés Philippe Pétain. Pero la ofensiva de los aliados en el Somme distrajo la atención de los alemanes, que perdieron así su gran oportunidad. En el verano de 1916 tuvo también lugar la confrontación entre la flota alemana y al británica en la batalla naval de Jutlandia, en el mar del Norte, que ambos contendientes consideraron como una victoria.

En el frente oriental, en 1916 los rusos iniciaron una importante operación de ataque, dirigida por A.A. Brúsilov, que tuvo como resultado indirecto la entrada de Rumania en la guerra a favor de los aliados.



De enero a mayo de 1917, la estrategia aliada en el frente occidental consistía en que el ejército británico hiciese ataques preparatorios, reservándose a los franceses una ofensiva mayor en la región de Champagne. La batalla de Arrás, con la que se inició la ofensiva británica el 9 de abril de 1917, fracasó totalmente, y los aliados adoptaron una estrategia defensiva elaborada por Pétain.

El hundimiento de tres barcos mercantes estadounidenses por los submarinos alemanes provocó la declaración de guerra de los Estados Unidos a Alemania el 6 de abril de 1917.

En el frente oriental, la revolución rusa supuso un respiro para los imperios centrales. El armisticio firmado en Brest-Litovsk el 15 de diciembre de 1917 benefició a Alemania, que quería la paz en el este para transferir tropas al frente occidental, así como al partido bolchevique ruso, que la deseaba para consolidar su régimen.

En el frente occidental, los británicos iniciaron de junio a diciembre de 1917 una ofensiva en Flandes que se cerró con una operación de gran significado para el futuro: la batalla de Cambrai, donde se utilizaron por primera vez carros de combate.

Entre mayo de 1917 y septiembre de 1918 se iniciaron movimientos de paz por parte del emperador austríaco Carlos I y del papa Benedicto XV. A lo largo de 1918, el presidente Woodrow Wilson formuló sus famosos "catorce puntos", donde definía las bases de la paz, indicando soluciones para los problemas originados por la guerra.

Las últimas ofensivas y la victoria aliada

En el frente occidental, de marzo a septiembre de 1918, el mayor problema de los aliados era cómo hacer frente a una inminente ofensiva alemana antes de la llegada de refuerzos de los Estados Unidos. Ludendorff decidió atacar, aprovechando la ventaja derivada de la transferencia de tropas del frente oriental. Lanzó una serie de ofensivas que culminaron en la segunda batalla del Marne, pero los aliados recuperaron la iniciativa con la llegada de fuerzas estadounidenses al mando del general John J. Pershing. Ludendorff se convenció de la necesidad urgente de la paz negociada. En todos los demás frentes, los aliados iniciaron ofensivas que contribuyeron a minar la fuerzas alemanas y austro-húngaras. En Italia, las fuerzas austríacas se amotinaron a fines de octubre de 1918, y el alto mando ordenó la retirada general.

El imperio austro-húngaro comenzó a desmoronarse. Sus diversas nacionalidades (eslavos del sur, checos y polacos) proclamaron la independencia, con lo que los territorios de Austria y Hungría quedaron muy mermados.



La ofensiva final en el frente occidental consistió por parte de los aliados en ataques convergentes contra las posiciones alemanas al oeste de la línea que iba de Ypres a Verdún. El 3 de octubre de 1918, el canciller alemán, el príncipe Maximiliano de Badén, envió una nota a Wilson en la que pedía el armisticio y el establecimiento de negociaciones de paz. El 27 de octubre, Alemania consintió en aceptar las condiciones de Wilson para el armisticio, el cual debía formularse unilateralmente por los Estados Unidos y los aliados. Las negociaciones se entablarían con un gobierno representativo del pueblo alemán y los términos deberían hacer a Alemania incapaz de reanudar las hostilidades.

El 9 de noviembre, Guillermo II decidió abdicar al tiempo que se extendía por Alemania una revolución proletaria que sería finalmente sofocada por grupos contrarrevolucionarios y militares. En Europa comenzaron los preparativos para la conferencia de paz de Versalles.

* La guerra mundial había causado cerca de diez millones de muertos y varios millones más de heridos, en su mayoría jóvenes, principalmente de Rusia, Alemania, Francia y el Reino Unido. Las pérdidas materiales fueron también cuantiosas en los países beligerantes. Por otra parte, la contienda había generado un intenso desarrollo de los instrumentos y técnicas de guerra: por primera vez participaron de forma activa en el combate los fusiles de repetición, las ametralladoras, los gases asfixiantes, los tanques, los dirigibles y los aviones, y también por primera vez se practicaron la guerra de posiciones y los bombardeos de ciudades. La exacerbación del patriotismo y la movilización de la sociedad civil fueron otras novedades de la primera guerra mundial.

El período entre guerras

Las frustraciones ocurridas después de la Gran Guerra, sumadas a los profundos problemas sociales y económicos, destruyeron las frágiles democracias de algunos países europeos, sustituyéndolas por regímenes totalitarios de extrema derecha como el fascismo italiano y el nazismo alemán. En la Unión Soviética se desarrolló una dictadura de extrema izquierda representada por el stalinismo.

En el plano económico, tuvo lugar una profunda crisis que puso a prueba el sistema capitalista: la crisis de 1929 que, iniciada en los Estados Unidos, se extendió prácticamente por todo el mundo.

Se puede dividir la etapa que separa el final de la primera guerra mundial del comienzo de la segunda en dos grandes períodos: entre 1919 y 1929, tras unos pocos años de crisis y reordenamientos, las relaciones entre las potencias europeas y la situación general mejoraron considerablemente; a partir de 1929 una crisis económica generó nuevos conflictos y se entró en una etapa que condujo a un nuevo estallido bélico.

La Sociedad de las Naciones, creada por el tratado de Versalles, era una entidad que tenía su sede en Ginebra (Suiza). En su estructura pronto aparecieron fisuras: los Estados Unidos no participaron en ella, pues el Senado norteamericano no aceptó los compromisos adquiridos por el presidente Wilson y el nuevo gobierno, encabezado por el presidente Harding inició una política de aislamiento. Alemania fue aceptada como estado miembro en 1925, pero -a igual que Japón e Italia- se retiró de ella al iniciar una política expansionista en la década siguiente.

La Sociedad de las Naciones no pudo evitar el estallido de nuevos conflictos internacionales ni cumplir la misión pacificadora para la que había sido concebida.

Los Estallidos Totalitarios

Ideologías totalitarias de distinto signo se impusieron en tres naciones europeas: Rusia, Italia y Alemania. Con profundas diferencias entre ellos, estos sistemas tuvieron como denominador común la supresión de la libertad política y el papel de preponderante del Estado controlado por un solo partido.


La Guerra de Trincheras

Durante la Primera Guerra Mundial se inició una larga guerra de trincheras, a la vieja usanza, aunque ya se ven alambradas fuera de las trincheras separando éstas de la "tierra de nadie", como se observa en la ilustracion. Puede notarse una de las mas importantes innovaciones: los soldados ya se tocan con los cascos de acer, las clasicas "borgollotas" francesas y máscaras antigas. Recordemos que en aquella guerra se inició la inhumana practica de usar gases para atacar al enemigo. En realidad emos de recordar que TODAGUERRA ES INHUMANA Y CRUEL.


Guerra de Trincheras



Guerra de trincheras

En la I Guerra Mundial se cavaban trincheras a lo largo del frente del campo de batalla para proteger a las tropas del fuego mortífero de la artillería y las ametralladoras. Detrás de las trincheras de primera línea se encontraban las trincheras cubiertas, que proporcionaban una segunda línea defensiva en el caso de que el enemigo asaltara la primera. Su anchura era de 1,8 a 2,5 metros. Las tropas que no estaban de servicio vivían en los refugios subterráneos de las trincheras de apoyo. Los suministros, alimentos y las tropas de reemplazo eran trasladados al frente a través de una red de trincheras de reserva y comunicaciones. El área que se encontraba entre las trincheras de ambos combatientes era tierra de nadie; intentar cruzar este terreno solía acarrear la muerte, puesto que estaba cubierto de alambradas y los soldados pasaban a ser un blanco fácil para el enemigo.


Frente Occidental

Las tropas alemanas empezaron su ataque tratando de invadir Francia, en efecto en septiembre pudieron ver la punta de la torre Eiffel. Pero no pasaron más allá. Los alemanes invadieron Bélgica el 4 de agosto y prosiguieron su avance. Luego los británicos tuvieron que retroceder hasta el norte de París. Por su parte los franceses se habían concentrado en el río Marne.

Al ser rechazados, los alemanes viraron al norte para rodear las líneas aliadas, pero fueron detenidos en la sangrienta batalla de Ypres. Posteriormente, los ejércitos rivales se atrincheraron en una línea que iba desde la costa belga hasta Suiza, y durante los cuatro años siguientes rara vez cambiaron de posición más de quince kilómetros.

Se libraron feroces y prolongadas batallas cada vez que alguno de los bandos lanzaba un ataque de importancia y las cifras de muertos, heridos y desaparecidos eran gigantes. En 1916, los franceses soportaron por meses un incesante ataque alemán en Verdún, al costo de un tercio de millón de hombres. Posteriormente, los alemanes resistieron una contraofensiva británica en el Somme. Perdieron casi medio millón de hombres. Pero las bajas aliadas sumaron 623.000.

Estrategia de la Frente Occidental



La estrategia alemana en el frente occidental consistía en atravesar Bélgica con sus fuerzas para flanquear y destruir al Ejército francés. Tras una fase de indecisión, los franceses lograron contener a los alemanes y la lucha en el frente occidental degeneró en una guerra de trincheras. Entre 1914 y 1918, ambos contendientes construyeron una red de trincheras en el frente, que se extendía a lo largo de unos 800 km, desde Suiza hasta el mar del Norte. La situación en el campo de batalla permaneció estacionaria durante todo el periodo.

El Frente Oriental

A los diez días de entrar en la Primera Guerra Mundial, Rusia tenía dos gigantescos ejércitos en acción contra las Potencias Centrales en el este. Aunque las líneas rusas de aprovisionamiento no estaban adecuadamente organizadas, un ejército invadió Prusia Oriental y el otro Galicia.

Estas acciones obligaron a los alemanes a retirar partes de sus fuerzas desde el Frente Occidental. En la lucha que siguió, los rusos lograron rápidos triunfos.

Estas acciones obligaron a los alemanes a retirar partes de sus fuerzas desde el Frente Occidental. En la lucha que siguió, los rusos lograron rápidos triunfos.

Luego Hinderburg y Lundendorff asumieron al mando de las fuerzas alemanas y aplastaron a los rusos en las batallas de Tannemberg y los Lagos Masurianos. En Galicia los rusos derrotaron a las fuerzas austro-húngaras en la batalla de Lemberg.

Por su parte los serbios rechazaron tres intentos de invasión de los austríacos. En 1915, el mariscal de campo August con Mackensen, a cargo de los ejércitos combinados austro-húngaros, expulsó a los rusos de Galicia, Polonia y Lituania, y para fines del año Serbia había sido conquistada.

La brillante ofensiva de Brusilov en 1916, volcó momentáneamente las cosas a favor de los rusos pero, a fines de es año, el Frente Oriental que se extendía desde el Báltico al Mar de Azov, había sido hecho retroceder mil kilómetros hacia el este.

Para Rusia, la guerra finalizó formalmente con la firma del tratado de Brest Livotsk, el 3 de marzo de 1918. Por este tratado, Finlandia, Estonia, Letonia, Polonia, Lituania, y Ucrania, anteriormente partes del imperio ruso, pasaban a ser naciones independientes. El zar había sido depuesto y el tratado fue firmado por Leon Trotsky en representación de los comunistas.

Estrategia de la Frente Oriental



Durante la I Guerra Mundial, las tropas rusas lanzaron una ofensiva sobre las fuerzas alemanas en 1914. El éxito inicial de los ataques rusos les permitió apoderarse de Polonia e iniciar los preparativos para conquistar Hungría. Los alemanes recibieron refuerzos austriacos en 1915 y las fuerzas conjuntas austro-alemanas expulsaron a los rusos de Polonia. Éstos sufrieron unas pérdidas tan elevadas en el frente oriental que mermaron significativamente su capacidad para intervenir en el resto de la contienda.

Verdún y el Somme

El plan de los alemanes, concebido por Erich von Falkenhayn, jefe del Estado Mayor del ejército alemán, era lanzar un ataque sobre Verdún para conseguir debilitar a las derrotadas fuerzas de los franceses causando el mayor número de bajas posible. El plan de los aliados en 1916, establecido por el mariscal del Ejército francés, Joseph Joffre, y el general del Ejército británico sir Douglas Haig, consistía en intentar romper las líneas de los alemanes en el Oeste mediante una ofensiva masiva en la región del río Somme. Los alemanes iniciaron la batalla de Verdún el 21 de febrero; tras una lucha encarnizada, tomaron los fuertes de Douaumont (25 de febrero), Vaux (2 de junio) y Thiaumont (23 de junio), pero no lograron conquistar Verdún gracias a la defensa que de esta ciudad hizo el general Henri Philippe Pétain. Debido a las numerosas bajas sufridas en la batalla, los franceses redujeron su aportación a la ofensiva aliada del Somme, que comenzó el 1 de julio y se prolongó hasta mediados de noviembre, y cuya responsabilidad recayó sobre los británicos. En la batalla del Somme, los británicos utilizaron por primera vez carros de combate modernos en el ataque lanzado sobre Courcelette el 15 de septiembre. Los franceses emprendieron un contraataque sobre Verdún en octubre y reconquistaron los fuertes de Douaumont y Vaux (2 de noviembre), restableciendo la situación existente antes de febrero. Hindenburg destituyó a Falkenhayn como jefe del Estado Mayor alemán y nombró a Erich Ludendorff en agosto. El general Robert Georges Nivelle reemplazó a Joffre como comandante general de los ejércitos franceses del Norte y del Noreste en el mes de diciembre.


Bajas alemanas en el Somme

* En 1916, los aliados trataron de expulsar a los alemanes de los territorios previamente conquistados por los Imperios Centrales. La batalla de Verdún, que comenzó a principios de ese año, minó los recursos naturales y humanos de Francia sin reportar ventajas significativas. Los británicos lanzaron una ofensiva sobre el río Somme (en el norte de Francia) el 1 de julio. Al cabo de pocas horas, 60.000 soldados británicos habían muerto, estaban heridos o habían caído prisioneros. El ataque cesó en el mes de noviembre. La batalla del Somme, en la que únicamente conquistaron unos 11 km, supuso unas bajas de más de 400.000 hombres para los británicos; los franceses perdieron a más de 200.000 soldados y los alemanes a más de 600.000.



La entrada de Estados Unidos y la retirada de Rusia




La política de neutralidad estadounidense quedó modificada cuando Alemania anunció en enero de 1917 que a partir del 1 de febrero recurriría a la guerra submarina sin restricciones contra la flota británica y todas las embarcaciones que se dirigieran a esta nación. Los expertos civiles y militares alemanes habían calculado que esta estrategia provocaría la derrota de Gran Bretaña en seis meses. Estados Unidos ya había expresado su fuerte oposición a la guerra submarina sin restricciones porque violaba sus derechos como potencia neutral, e incluso había amenazado a Alemania con la ruptura de relaciones diplomáticas si se llegaba a aplicar esta estrategia, de manera que interrumpió sus gestiones en favor de la paz. El 3 de febrero, Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas con Alemania; varias naciones latinoamericanas, entre ellas Perú, Bolivia y Brasil, secundaron esta acción. Estados Unidos declaró la guerra a Alemania el 6 de abril.

Pershing dirigiéndose al pueblo de EEUU

El general estadounidense John Joseph Pershing —conocido por su expedición a México en persecución del dirigente revolucionario mexicano Francisco Villa en 1916— estuvo al mando de la Fuerza Expedicionaria Estadounidense (AEF) durante la I Guerra Mundial (1914-1918). Una vez que Estados Unidos declaró la guerra a Alemania el 6 de abril de 1917, el gobierno estadounidense movilizó a la poderosa AEF y la envió a Francia. Aunque Estados Unidos se unió a las fuerzas aliadas para combatir a Alemania, Pershing insistió en conservar la autonomía de sus tropas. La AEF, que contaba con casi dos millones de soldados en noviembre de 1918, desempeñó un importante papel que influyó en el resultado de la contienda.

La guerra submarina



La guerra submarina alemana durante 1917 fracasó en su intento de ocacionar la rendición de Reino Unido mediante la destrucción de la flota aliada, de la que los británicos dependían para la obtención de alimentos y suministros. La campaña submarina alemana parecía eficaz en sus comienzos; hacia finales de 1916, los alemanes hundían mensualmente alrededor de 300 toneladas de embarcaciones británicas y aliadas en el océano Atlántico norte; la cifra ascendió a 875.000 toneladas en el mes de abril, por lo que los alemanes estaban seguros de conseguir la victoria en breve. Sin embargo, Gran Bretaña consiguió, desde el verano, restar eficacia a la estrategia alemana siguiendo varios métodos: adoptó un sistema de convoyes en el que las flotas mercantes eran protegidas por destructores y cazasubmarinos, utilizó hidroaviones para detectar a los submarinos, y empleó cargas de profundidad para destruirlos. Al llegar el otoño, los alemanes comenzaron a perder numerosos submarinos, a pesar de que seguían hundiéndose una gran cantidad de barcos aliados. A su vez, las naciones aliadas, especialmente Estados Unidos, construían rápidamente nuevas embarcaciones. El intento alemán de poner fin a la guerra a través de la guerra submarina había fracasado.

Submarino alemán

Los submarinos alemanes iniciaron un bloqueo sobre las islas Británicas en febrero de 1915. El hundimiento de las naves aliadas causó un gran número de bajas; al abandonarse el principio por el cual se permitía la evacuación de las naves civiles antes de su hundimiento. En mayo, un submarino alemán torpedeó al Lusitania, un vapor de pasajeros británico. Éste se hundió en menos de 20 minutos frente a la costa meridional de Irlanda, y fallecieron 1.198 civiles, entre los que se encontraban 128 estadounidenses. El incidente estuvo a punto de anticipar la intervención de Estados Unidos en el conflicto mundial, que se produjo en 1917.

El año final: 1918

Los primeros meses de 1918 no resultaron favorables para las potencias aliadas. Rusia firmó el 3 de marzo la Paz de Brest-Litovsk, por la que se ponía fin oficialmente a la guerra entre esta nación y los Imperios Centrales; el 7 de mayo, Rumania firmó el Tratado de Bucarest, según el cual debía ceder la región de Dobrudja a Bulgaria, los pasos de la cordillera de los Cárpatos a Austria-Hungría y conceder a Alemania un arrendamiento a largo plazo de los pozos de petróleo rumanos.

El final de la guerra en Europa

Los aliados emprendieron una ofensiva sobre las líneas alemanas establecidas en Amiens (del 8 al 11 de agosto); los alemanes se rindieron tres meses después. Las fuerzas británicas y francesas ganaron la segunda batalla del Somme y la quinta batalla de Arras durante la última semana de agosto y los primeros días de septiembre, e hicieron retroceder a los alemanes hasta la Línea Hindenburg. El resto de las tropas alemanas fue reducido por los estadounidenses en la batalla de Saint-Mihiel (12 y 13 de septiembre). Los británicos avanzaron hacia Cambrai en octubre y principios de noviembre, y los estadounidenses atravesaron el bosque de Argonne. El último ataque logró romper las líneas alemanas establecidas entre Metz y Sedan. Como resultado de estas ofensivas, Ludendorff pidió al gobierno alemán que solicitara un armisticio al enemigo. El gobierno alemán inició las conversaciones con los aliados (octubre), pero éstas fracasaron cuando el presidente Wilson insistió en negociar únicamente con regímenes democráticos. Mientras tanto, los británicos realizaban importantes progresos en el norte de Francia y a lo largo de la costa belga, y las tropas francesas y estadounidenses llegaron a Sedan el 10 de noviembre. La Línea Hindenburg había sido completamente aniquilada a comienzos de este mes, y los alemanes se retiraban con rapidez de todo el frente occidental. La derrota del ejército alemán tuvo repercusiones en el interior del país que afectaron de forma muy negativa al gobierno establecido. La flota alemana se amotinó, el rey de Baviera fue destronado por un levantamiento y el emperador Guillermo II abdicó en noviembre y huyó a los Países Bajos. El día 9 de ese mismo mes se proclamó la República de Weimar en Alemania, cuyo gobierno envió una comisión para negociar con los aliados. A las cinco de la mañana del 11 de noviembre tuvo lugar en el bosque de Compiègne la firma del armisticio entre Alemania y los aliados; este documento estaba basado en las condiciones establecidas por los vencedores; esa misma mañana cesaron las hostilidades en el frente occidental.

La guerra en las colonias

Las fuerzas destacadas en las colonias alemanas de África y el océano Pacífico, a excepción de las que se encontraban en África oriental a finales de 1917 y durante 1918, lucharon a la defensiva la mayor parte del tiempo. Fueron derrotadas con rapidez en unos casos y gradualmente en otros, pero prácticamente todas se habían rendido a los aliados hacia el final de la guerra (1918).




TRATADO DE VERSALLES

Con este tratado se dio fin a la Primera Guerra Mundial de 1914-1918. Cuatro estadistas lo confirieron: Wilson presidente de los Estados Unidos, Lloyd George por Inglaterra, Clemenceau por Francia y Orlando por Italia, representando a las potencias más importantes.

Este tratado fue el resultado de un armisticio que solicito Alemania, al ver agotados todos sus recursos, pero que en realidad, fue una verdadera rendición. Las condiciones finales se discutieron en París en un congreso de delegados de todas las naciones que directa o indirectamente habían participado en la guerra, todos excepto los vencidos. Estos tuvieron que aceptar los tratados que se habían redactado por los vencedores, sin poder participar en las discusiones. Fue un juicio que condenó a los criminales (los vencidos) sin concederles el derecho de defensa. Los alemánes lo llaman el Diktat, lo que quiere decír "condena".

El tratado de Versalles fue jusgado severamente, he aquí lo que The World comentaba en aquellos días: "En toda la historia de la diplomacia no existe un tratado que pueda calificarse con más justicia de crimen internacional, como ese estrafalario documento que se quiere hacer firmar a los alemánes". Muchos autores jusgan que éste tratado es el que da orígen a la catastrófica Segunda Guerra Mundial del siglo XX debido a sus deficiencias y errores.

La Sociedad de Naciones

Esta agrupación de paises fue establecida a propuesta de presidente Wilson, para evitar guerras en el futuro. La sede de la misma estaba en Gineba y su proposito fue resolver, mediante la discución pacifica, los conflictos entre naciones.



La Oficina Internacional del Trabajo formó parte de la Sociedad, así como en El Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, que arreglaría juridicamente los desacuerdos por cuestión de límites y otros pleitos entre naciones.

La Sociedad de naciones fracasó segun veremos porque carecía de medios para hacer valer sus decisiones. Incluso su creador no logro que su país formara parte de ella. El Senado de los Estados Unidos se negó a ratificar el Tratado de Versalles, principalmente porque no quería compromisos con bloques europeos mundiales que pudieran limitar las libres decesiones norteamericanas.

HECHOS SIGNIFICATIVOS DE LA

PRIMERA GUERRA

(1914-1918)

Hay muchos factores que considerar en los orígenes y causas de la I Guerra Mundial: ninguno de ellos es suficiente, y todos son contaminantes. Uno es la continuación histórica de de los grandes conflictos de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX en donde potencias centrales en torno a Alemania se encontraban frente a aliados en torno a Rusia, Francia y Gran Bretaña. Otro, un poco dudoso, es el enfrentamiento de democracias y autoritarismo.

Un factor clave es la lucha imperialista por el reparto del Mundo, ya que en efecto, en 1914 Europa dominaba el mundo, salvo por los Estados Unidos y el Japón, y las riquezas estaban irregularmente distribuidas. Además, algunos

países veían en la guerra la posiblidad de resolver sus conflictos internos.

Sus principales protagonistas: el emperador de Austria Francisco José, el zar Nicolás II de Rusia y el Kaiser Guillermo II de Alemania

La Gran Guerra duró cuatro años, que los tratadistas militares dividen en tres períodos: En los primeros meses, guerra de movimientos; en los tres años siguientes guerra de posiciones o trincheras y el período de ofensiva alemana y contraofensiva aliada que en un plazo de catorce semanas y gracias a la intervención de los Estados Unidos, terminó con las potencias centrales y las redujo a un estado de postración. De este estado de postración y de los tratados de paz subsiguientes iba a salir el fenómeno del nazismo.

Los tratados de paz no fueron fáciles: las potencias vencedoras no estaban de acuerdo entre sí sobre el reparto de los territorios de los perdedores y sobre el destino de Alemania. Francia pretendía el desmembramiento de su enemiga y por su parte Gran Bretaña y Estados Unidos veían ya la necesidad de conservarla como nación fuerte para el comunismo, tesis que se repetiría al final de la II Guerra Mundial

Finalmente el Tratado de Versalles decidió el reparto de territorios y colonias de Alemania, la reducción de su ejército a 10.000 hombres y la obligación germana de pagar indemnizaciones de guerra por las reparaciones a los daños hechos a los aliados.

Los cambios que produjo esta guerra fueron: la revolución blochevique (comunista) en Rusia, la entrada de los Estados Unidos en Europa y, por supuesto, las bases para la II Guerra Mundial. Una vez más, una guerra de enorme envergadura no había acabado las contradicciones, sino que, además de aumentarlas, creó otras nuevas.



FOTOS:


















Marruecos encuentra los restos del 'Kaiser Guillermo', el buque fantasma



Los restos del buque alemán 'Kaiser Guillermo el Grande' han aparecido en aguas cercanas a Dajla, en el Sáhara Occidental, casi cien años después de su hundimiento el 26 de agosto de 1914, según anunció el ministerio marroquí de Cultura.

Tras ser advertido por la asociación local Salam, una misión del ministerio se trasladó a Dajla (antigua Villa Cisneros) entre los pasados 23 y 29 de septiembre para estudiar si los restos de un gran buque se correspondían con los del mítico buque alemán, hundido en una batalla con los ingleses.

Las inmersiones submarinas realizadas durante tres días permitieron descubrir una inscripción con la W de Wilhem (Guillermo), así como las típicas ventanas circulares, los pasillos y los camarotes que concuerdan con los documentos de la época.

La parte del buque encontrada e identificada parece ser la proa del buque, que se encuentra 23 metros bajo la superficie del mar, y todo permite pensar que las demás partes podrían hallarse en las inmediaciones, tal vez ocultas en el fondo marino.

Según el ministerio, desde los años 50 del pasado siglo es leyenda en la región que ahí se hallaba el buque alemán, pero no ha sido hasta este momento cuando se han podido encontrar los restos.

El 'Kaiser Guillermo el Grande' medía 200 metros de largo por 20 de ancho y fue el primero del mundo en tener 4 chimeneas. Concebido inicialmente para el tráfico civil, se convirtió más tarde en buque de guerra.
Bombardeo en Villacisneros

El gran buque pereció en los albores de la Primera Guerra Mundial: atracado en el puerto de la entonces española Villa Cisneros para repostar carbón, fue avistado por un buque enemigo, el acorazado inglés 'HMS Highflyer', con el que se enzarzó en una batalla naval.

Las fuentes inglesas aseguran que el 'Kaiser Guillermo' fue hundido por fuego enemigo, mientras que los alemanes sostienen que fueron sus hombres los que lo echaron voluntariamente a pique mediante cargas explosivas ante la inminencia de su captura.

Sea como fuere, ahora el ministerio marroquí de Cultura ha anunciado una importante operación de rescate en el lugar "una vez reunidas las condiciones técnicas y legales y conforme a las disposiciones de la Unesco relativas al patrimonio subacuático".

Marruecos administra las aguas del Sáhara Occidental al igual que el territorio, e incluso firma tratados de pesca para ordenar las capturas en sus caladeros, pero la soberanía de esas aguas no está reconocida internacionalmente al encontrarse el territorio entero pendiente de un referéndum de autodeterminación.

“El gato dio para comer diez días”

Un tanque KV-1 soviético en la plaza del Palacio de Leningrado durante el asedio de la ciudad durante la II Guerra Mundial.
Quiere la casualidad que la víspera de mi cita con los viejos horrores del asedio de Leningrado me tope en la calle con las explosiones de las bombas, y con el mismísimo Stalin. Es en una gran pantalla instalada al aire libre al final de la Mihajlovskja, una avenida que sale de Nevski Prospekt y en la que se proyecta un filme moderno sobre el terrible episodio de la II Guerra Mundial. Me siento en una silla plegable junto a un indigente con pantalones de camuflaje que aferra una botella de vodka y los dos pegamos un bote cuando las imágenes muestran cómo se derrumba una manzana de casas entera entre un atronador estruendo. Con todo, los bombardeos no fueron lo peor de aquellos 900 días que costaron a la actual San Petersburgo cerca de un millón de muertos, un número de vidas mayor que el que perdieron los británicos y los estadounidenses en toda la guerra. Lo peor fue el hambre, que en los momentos más duros del cerco por los nazis se cobraba hasta 10.000 muertes diarias. Al día siguiente de la proyección acudo al encuentro con el historiador Sergei Iarov, responsable del descubrimiento y edición del diario de Lena Mujina, un conmovedor testimonio del asedio que publica ahora en España Ediciones B.

Elena Vladímirovna Mujina, Lena, a la que se conoce como la Ana Frank de Leningrado, por las semejanzas con la historia de la joven judía, era una chica de 16 años que residía en la ciudad y nos dejó, en unas páginas que combinan la intimidad adolescente con el documento histórico, una descripción muy directa y turbadora de las vivencias de la población.

El diario, escrito a mano e ilustrado con algunos dibujos, arranca el 22 de mayo de 1941, con las anotaciones usuales de una jovencita cualquiera sobre estudios, amistades y primeros amores, como Vovka (“Ojalá me mirara una sola vez”). “Me vienen pensamientos tristes a la cabeza, tengo muchas ganas de romper a llorar”, escribe Lena, que anhela cambios en su vida. Estos van a llegar, pero no los esperados. El 22 de junio anota que las tropas alemanas han cruzado la frontera. Mujina da cuenta de las primeras disposiciones, la construcción de refugios, la instalación de antiaéreos. “La ciudad ha empezado a transformarse”.

He quedado con Iarov en el Museo de la defensa y el asedio de Leningrado, centro que recoge innumerables objetos relacionados con el episodio, desde un fusil de francotirador ruso y cascos alemanes agujerados, a la reconstrucción de un puesto de mando soviético y un refugio civil, pasando por una vitrina que muestra las patéticas raciones de pan de los peores días del cerco, cuando la gente se comía los cinturones y los guantes, y cosas peores: no pocos se volvieron caníbales. Iarov, que peina como Illya Kuryakin, señala que el museo está consagrado a mostrar más la dureza patriótica de Leningrado que no su dolor y su miseria. “La realidad fue diferente de lo que se expone aquí, por eso es tan interesante un testimonio directo como el de Lena Mujina. La gente, pese a la épica de la propaganda soviética, simplemente trató de sobrevivir, haciendo lo que fuera”.

Lena Mujina, en una fotografia que aparece en le portada del libro " El diario de Lena"

En su diario, Lena pasa de la excitación al hablar de las alarmas, los primeros combates aéreos sobre la ciudad, el tráfico de camiones militares y tanques por la Nevsky, a la preocupación ante la reducción de las cuotas de las cartillas de racionamiento. El cerco se estrecha. Mientras, sigue escribiendo de sus pequeños asuntos (“Zoia sale a pasear y se da besos”). El 29 de agosto muere su madre natural, enferma crónica desde hace años. Ella sigue llamando “mamá Lena” a su tía, que es con quien vive. Anota dónde caen bombas, y el número de víctimas. El 7 de septiembre oye en la radio a Dolores Ibárruri, nuestra Pasionaria. El 8 de octubre, ayudando en un hospital, ve por primera vez un muerto. “No me dan nada de miedo los muertos pero se me caen las lágrimas de pena”.

Llega el invierno. “Hay nieve por todas partes y hace un frío atroz”, “todos los días hay bombardeos horribles, todos los días hay fuego de artillería”. Comienza a escribir obsesivamente de comida. Una página entera sobre un bollo. El 21 de noviembre anota que cumple 17 años. “Tengo un hambre atroz, siento un vacío horrible en el estómago. Qué ganas tengo de comer pan, qué ganas”. Escribe que la gente, desnutrida, ya no tiene fuerzas para bajar a los refugios. Lee Grandes esperanzas (¡), de Dickens. Un sudario de muerte, nieve y oscuridad cubre la ciudad. “Escribo con el abrigo puesto, a la luz de un cabo de vela, mordisqueo las migas de pan para prolongar el placer”. El 18 de diciembre anota que han matado y se han comido al gato. “Nunca pensé que la carne de gato sería tan sabrosa, tan tierna”. Da gracias a la mascota, “que nos dio de comer durante diez días”.

Otro día, comparte una albóndiga de caballo, y gelatina hecha con cola de carpintero. En la calle, a -31 º, “en algunos trineos llevan dos y tres cadáveres, está muriendo mucha gente”. El 8 de noviembre muere de inanición su madre-tía. “Me he quedado sola”. Con el conserje, arrastran el cadáver hasta la calle Marata donde se depositan los muertos…

“Es un diario muy impresionante”, comenta Sergei Iarov. Detrás de su hallazgo hay toda una historia detectivesca. “Apareció entre la documentación que se conserva del asedio. No sabíamos quién era la autora. Tratamos de encontrar la vivienda que menciona pero ya no existe. Finalmente, hallamos el rastro de una pintora que Lena menciona y apareció una correspondencia entre las dos”. La gran pregunta era si Lena, cuyo diario acaba el 25 de mayo de 1942 explicando la receta de la sopa de ortigas y señalando que se encuentra muy débil, había sobrevivido al asedio, y a la guerra. “Descubrimos que sí, se marchó de San Petersburgo en junio de 1942, y durante cuatro décadas vivió en Moscú, donde falleció en 1991, sin hijos”. Iarov subraya que Lena fue muy afortunada por sobrevivir. Le pregunto al historiador qué hace tan especial el diario de Lena. “Su total sinceridad y claridad. No esconde sus sentimientos y emociones. Su sufrimiento, su hambre, incluso sus reacciones egoístas de supervivencia. La gente a menudo se avergüenza de eso. Y ofrece muchos detalles. Es el único diario de una adolescente que muestra el asedio día a día”.

De la comparación de Lena con Ana Frank admite que es oportuna. “Las dos se encuentran en sitios cerrados, en un edificio y en una gran ciudad cercada. Sufren miedo. Plasman sus sentimientos e intereses de chicas, el enamoramiento, el sexo. Las circunstancias concretas por supuesto son distintas. Y, claro, el final: Lena salió del cerco para vivir, Ana de su escondite para morir”.

Para el historiador, lo más emocionante del diario de Lena, y del de Ana, es que comprobar “que pese a lo terrible de la experiencia la humanidad sobrevive entre el dolor y las ruinas como una flor inmarchitable”. Iarov, que marca en un mapa lugares en que San Petersburgo aún muestra cicatrices de la guerra, dice que el asedio sigue muy presente en la memoria de la ciudad. “Lo recordamos más con dolor que con orgullo”. El canibalismo, un fenómeno que recientemente historiadores como Michael Jones han revisado al alza, no aparece en el diario, ni en el museo. “Es el secreto terrible de Leningrado, hubo mucha gente acusada y seguramente solo vemos la punta del iceberg”.

Los alemanes crearon ese infierno en la tierra a conciencia. “Leningrado nunca pudo ser un Stalingrado”, señala Iarov. “Los sitiadores tenían mucho miedo a que toda la ciudad pudiera convertirse en una trampa explosiva. Además, no querían tener que aprovisionar a tanta gente. De forma que el objetivo pasó a ser no conquistar la ciudad sino matar a sus habitantes de hambre”.

El sonido de Auschwitz



Fritz Bauer, el fiscal que contribuyó de forma definitiva a juzgar a los criminales de Auschwitz, creía que los tribunales deben ser una especie de aula para la nación, en la que el pueblo aprende sobre sus propios valores y sobre sus leyes. Por eso ahora la fundación alemana que lleva su nombre ha decidido colgar en internet, abiertos al mundo, los testimonios de aquellos testigos que en un exquisito alemán y sobreponiéndose a la tragedia, narraron ante el tribunal cómo habían sido transportados los prisioneros hasta Auschwitz y las atrocidades que formaban parte de la rutina del campo de concentración.

En los procesos de Auschwitz celebrados en Fráncfort entre 1963 y 1965, testificaron 318 personas, entre ellas 181 supervivientes del campo. Cada testimonio duraba lo que diese de sí, no había límite de tiempo, y todos ellos pueden comenzar a ser escuchados 'on line' a partir de hoy en la página web www.auschwitz-prozess.de, configurando un archivo público sobre la memoria del Holocausto como hasta ahora solo podíamos encontrar en centros históricos o de la memoria judía.

Para entender la actual Alemania, su política exterior y su política europea, resulta imprescindible escuchar, por ejemplo, el testimonio del juez de las SS Konrad Morgen, que acudió al campo para dirigir un proceso por delito de malversación (alguien se había hecho con oro de los dientes de los judíos muertos y lo estaba vendiendo fuera del campo), y en su visita recorrió, como parte de sus pesquisas, los crematorios y las cámaras de gas.

Morgen describe "una atmósfera objetiva, neutral, técnica y libre de valores". Recuerda que acababa de ser "destruido" un "transporte", en referencia a un grupo de entre 1.000 y 2.000 personas. "Todo había sido terminado pulcramente, algunos presos pulían los accesorios con movimientos mecanizados. Por lo demás todo estaba tranquilo, vacío y en silencio".

Morgen pronunciaba estas palabras ante 200 periodistas y 20.000 espectadores, pero el público al que llegará ahora este mensaje tiene un potencial infinito, como la capacidad de esta iniciativa de fijar el recuerdo de Auschwitz en la memoria de la Humanidad. Y de refrescarlo.

Tras terminar el proceso a los primeros 20 acusados, el presidente del tribunal, Hans Hofmeyer, leyó durante cinco horas su veredicto, afirmando que "probablemente hay muchos entre nosotros que durante mucho tiempo no podrán volver a mirar a los ojos alegres e inocentes de un niño sin sentir el tremendo vacío que dejaron las miradas inquisidoras y estupefactas de los niños que hicieron a Auschwitz su último viaje". No pudo pronunciar la frase del tirón, sino tras superar una dolorosa pausa para respirar, y en ese sonido encontramos el sentido de los silencios y las pausas que Alemania sigue dejando en su discurso cuando se dirige a Europa y al mundo.