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Ötzi, el hombre del hielo de Los Alpes: descubren 19 descendientes tiroleses y sus orígenes



Un estudio del genoma de 3713 donantes voluntarios, para analizar el origen de los asentamientos de Los Alpes del Tirol descubrió 19 descendientes del hombre del hielo de Los Alpes en el Alto Adige, conocido como Ötzi.
Ötzi pertenece al haplogrupo G (Imagen de distribución) que también se encuentra en el cercano oriente, con un subgrupo T muy raro, el L91, publicó en octubre, el profesor Walther Parson, del Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Medicina de Innsbruck.
“Entre los participantes en el estudio 3713, había 19 personas que también están asignados al L91. Por lo tanto, agregó su informe, “comparten con él, un ancestro común que probablemente vivió hace 10.000 años”.
En Genealógica normalmente se logra rastrear parientes de hasta unas 10 generaciones o quizás hasta 15, señala el estudio, sin embargo, el hombre de los hielos vivió hace más de 5.000 años, por lo que entre los tiroleses descendientes, le separan al menos 200 generaciones, destacó el documento del Instituto.
Además se sabe que los primeros representantes del haplogrupo L91 tienen “por lo menos 400 generaciones de antigüedad”, señaló el académico.
“En este ejemplo se muestra de forma impresionante, la dimensión del término de parentesco y nos da una idea vaga acerca de la complejidad de nuestro pasado”, concluyó Walther Parson.
Uno de los descendientes, identificado como Simon Gerber, un empresario suizo de 56 años, declaró a Radio 24, que “no sé si deriva de mi semejanza a nuestros códigos genéticos que siempre tuve una gran conexión con la naturaleza”.
“Mi padre fue un campesino y yo también lo fui. Continuo cultivando mi propia ensalada y a menudo voy por los bosques”, agregó Gerber destacando además que el hombre moderno tiene aún mucho que aprender del hombre antiguo, sobre todo en su relación con el ambiente que le rodea.
“En el pasado viví en la ciudad y me sentí muy triste en medio de las máquinas y el rumor”, en vez de eso “me encuentro mejor en el bosque donde siempre encuentro el camino adecuado, no sé por qué”, según Radio 24.
A nivel más amplio, el haplogrupo G está distribuido en el Himalaya, medio Oriente, Pakistán y en Europa central en muy baja proporción. El nuevo estudio reveló una sorprendente alta proporción específicamente en el Tirol.
Orígenes del hombre del Tirol
El continente europeo fue colonizado por el hombre moderno en al menos dos grandes olas de inmigración provenientes del Oriente Medio.
Parson describe que se conoce la gran migración que se desarrolló durante el Paleolítico Superior, hace unos 40.000 años, de los cazadores-recolectores y más tarde en el período Neolítico, hace unos 10.000 años, por personas que trajeron la agricultura a Europa.
Existe el estudio del cromosoma Y, que se hereda sólo a través de la línea masculina, y que es “particularmente significativo para aclarar la historia de la colonización”, señala el reporte del Dr. Parson. Los padres les dan a sus hijos esta sección sin mezclarla con el ADN materno. 
Existen diferencias entre los cromosomas Y, que generan hombres diferentes y  linajes característicos, clasificados con haplogrupos, que pueden ser identificados en los estudios. Estos estarían atribuidos según los científicos a  “cambios genéticos espontáneos, llamados mutaciones”, agrega el profesor.
En esta región particular de Los Alpes italianos, austríacos, suizos y alemanes, se encontró un sorprendentemente alto porcentaje del subgrupo T del haplogrupo G ocupando hasta un 30 por ciento en los valles al oeste del Tirol, en contraste con el uno a cinco por ciento que se observa en el resto de Europa.
Parson explicó que en el Cercano Oriente también existe también una mayor densidad de los haplotipos G, y se cree que ahí fue el punto de partida de la migración de los humanos modernos.
El académico citó que los historiadores creen que entre los hombres existe una predilección de permanecer en su lugar de nacimiento, mientras que las mujeres van hacia su entorno. Es por eso que aún se encuentran descendientes en la zona.
Posibles relaciones Ötzi con Cerdeña
Existe otro estudio publicado en marzo 2012 por la Universidad de Stanford que identificó que Ötzi tenía también una “estrecha ascendencia con los sardos de hoy en día", dijo el investigador Peter Underhill, quien llegó a esa conclusión con el genetista Carlos Bustamante, mediante el análisis del cromosoma Y de la momia".
“Su linaje es muy raro en el continente europeo, sólo el uno por ciento o menos, comparten la misma secuencia, pero es bastante frecuente en el norte de Cerdeña y el sur de Córcega", dijo Bustamante.
Cerdeña es la segunda isla más grande del mar Mediterráneo. Se encuentra a 120 kilómetros al oeste de la península italiana y 7,5 millas al sur de la isla francesa de Córcega.
“Se cree que Cerdeña se pobló por primera vez hace unos 11.000 años por los cazadores-recolectores sedentarios", dijo Underhill.
Los investigadores destacaron que algunas muestras de vidrio volcánico o de obsidiana, que se encuentra en la parte continental de Italia y el sur de Francia vienen desde el Monte Arci en Cerdeña. Esto implicaría la existencia de episodios de la negociación entre la isla y el continente.
 "Si es así, los antepasados ​​de la momia podría haber llegado a Europa como comerciantes”.
Ötzi en el Museo Alto Adige
Ötzi murió cuando él tenía unos 45 años de edad, con heridas en la cabeza y por una flecha que probablemente lo dejó desangrase. Fue descubierto por una turista en el Alto Adige.
Hoy su cuerpo reposa en el Museo Alto Adige y los investigadores creen que estaba probablemente muy en forma. Tenía marcas en su cuerpo que algunos definen como acupuntura, hacía mucho ejercicio y había comenzado a desarrollar enfermedades del corazón. 
Según el Museo, los últimos estudios de 2012  revelaron que tenía ojos marrones y el haplogrupo cromosómico G2a4, muy raro en Europa, además del grupo sanguíneo 0. Era intolerante a la lactosa y se le descubrió una infección de borreliosis, también llamada enfermedad de Lyme, transmitida por las garrapatas, la primera identificada a tan temprana edad en Europa.
En 2008 se identificó que su haplogrupo mitocondrial era K1, no identificado aún en Europa. Otros estudios definen algunos grupos K1 en Asia.
La gran cantidad de objetos que llevaba consigo el hombre de los hielos permitió conocer algo más de cómo fue su vida, que aún intriga a los investigadores.