Mostrando entradas con la etiqueta Guerra Civil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerra Civil. Mostrar todas las entradas

Desaparecidos de la Guerra de España 1936 - ?

Miles de españoles desaparecieron durante y después de nuestra guerra. Desapa- recieron de muchas formas y su rastro y su memoria casi se perdió para siempre. Este libro supone la primera monografía sobre nuestros desaparecidos, cuyo relato discurre por los territorios del horror y se detiene en las diversas estaciones en las que miles de rostros se dejaron ver por última vez. En estas estaciones están los niños perdidos en las huidas, en los bombardeos y en el caos de las evacuaciones; las decenas de miles de desaparecidos a causa del terror fascista; la desazón insoportable de las esposas, de las madres, de las hijas que ya nunca volvieron a ver a sus hombres; y los que yacen en las innumerables fosas comunes. Para todos ellos, la guerra supuso el último adiós.

Desaparecidos de La Guerra de E - Rafael Torres by carlitospuee

Guerra y vicisitudes de los españoles

Guerra y vicisitudes de los españoles fue escrito en París entre 1939 y 1940 para ser publicado este último año, por entregas y bajo el título Historia de la guerra en Es- paña, en el periódico La Vanguardia de Buenos Aires. Lo primero que llama la aten- ción es que, a pesar de la cercanía en el tiempo de los acontecimientos que narra, carece de los odios y resentimientos que cabría esperar en quien había sido prota- gonista destacado de uno de los bandos. Esa actitud de Zugazagoitia conquista de inmediato al lector y, además, proporciona una considerable credibilidad a su ver- sión de los hechos. Por ejemplo, ya en las primeras páginas sorprende la natura- lidad con que describe el traspaso de simpatías de los jóvenes de derecha desde la CEDA hacia la Falange, y las analogías de las tácticas de esta última con las de los sindicalistas de la CNT. Julián Zugazagoitia conoció el asesinato de Calvo Sotelo por boca de uno de sus responsables. Concebido como represalia por la muerte el día anterior de un ofi- cial republicano, Castillo, en el plan se contemplaba también la ejecución de Gil Robles. No hizo falta que esta se consumara para que estallara la guerra, predicha con lacónica exactitud por Zugazagoitia nada más saber del atentado. A partir de ahí se inicia el relato de los acontecimientos más significativos de la contienda, tal como se vivieron en la parte republicana. Combinando a partes iguales apasio- namiento y amargura, el periodista se ocupa tanto de los hechos políticos como de los sucesos militares. En los primeros, destacan su paso por la dirección de El Socialista y, ya implicado en el Gobierno, sus singulares relaciones con Prieto y Negrín.

Zugazagoitia, Julián_Guerra y vicisitudes de los españoles.epub by Manuel Ramon Martin Iguacel

Franco y Hitler: un odio interesado


El Eje fue un salón de desconfianza a tres bandas. Hitler, Mussolini y Franco. El trío quería dominar Europa y perpetuarse en el trono con poder absoluto. Para ello, se necesitaban. Pero, al tiempo que se enviaban telegramas de felicitación y agradecimiento, como el que publicamos hoy perteneciente a la Colección José María Castañé, se colaban espías por el patio trasero que realizaban informes sobre las mutuas debilidades y en cuanto se daban la vuelta se criticaban como porteras.
Hitler y Mussolini despreciaban a Franco. Los dos acabaron en el hoyo tragándose sus fracasos políticos y militares. El español murió en la cama tras haber jugado todas las bazas a su favor: las del fascismo y, después, dulcificando su imagen como el protector paterno para la patria que él jamás tuvo en casa, las de las democracias occidentales.
La novia a cortejar en los años treinta era Alemania. Franco mandó a Berlín hombres de toda confianza y consiguió su apoyo. Para el dictador español, la alianza nazi fue clave a la hora de ganar la guerra. Para Hitler, aunque algunos de sus colaboradores le quitaran importancia, fue fundamental tener bajo su yugo a España y Portugal con dos regímenes de su cuerda sin necesidad de invadir nada.
Telegrama de Franco para Hitler.
El alemán no tardó en atender sus ruegos bajo los efluvios wagnerianos de Sigfrido. El 24 de julio de 1936, apenas una semana después del golpe militar, se decidió. Cuando salía de una representación de la tercera parte de El Anillo del Nibelungo, en Bayreuth, dirigida por Wilhelm Furtwängler, le esperaban una delegación de emisarios de Franco con el empresario alemán Johannes Bernhardt como cabeza visible. Le pidieron 10 aviones de transporte de la mayor capacidad posible, 20 piezas antiaéreas de 20 mm., 6 aviones de caza Heinkel, ametralladoras y fusiles con munición en abundancia y bombas aéreas de varios tipos, hasta 500 kilos.
Al principio, dudó: “Esa no es forma de empezar una guerra”, clamó, tal y como recoge Paul Preston en su biografía sobre Franco. Pero después, Hitler dobló el requerimiento. Para empezar, 20 aviones y 5.000 soldados en una acción acorde con lo que retumbaba en sus oídos. Lo llamó Operación Fuego Mágico (Unternehmen Feuerzauber), un homenaje al héroe con trazas de superhombre que atraviesa las llamas para liberar a Brunilda.
Las acciones de los alemanes en la guerra tuvieron varios frentes. El más salvaje fue el bombardeo de Guernica. Pero la colaboración estuvo teñida de constantes tiranteces que acabaron con la negativa de Franco a involucrarse en la ofensiva europea.
Aún así, guardó las formas y envió un mensaje de agradecimiento para Hitler nada más terminar la Guerra Civil que pertenece a la colección Castañé y, según Preston, es desconocido: “Al recibir vuestra felicitación y la de la nación alemana por la victoria final de nuestras armas en Madrid os envío con la gratitud de España y la mía personal los sentimientos más firmes de la amistad de un pueblo que en los momentos difíciles ha sabido encontrar sus verdaderos amigos”.
Nota original de Franco a Hitler.
El lenguaje resulta propio de la afectada verborrea fascista. La realidad de sus apreciaciones hay que buscarla en otras frases. Sobre todo, del lado contrario. Por ejemplo, como la que Hitler soltó al conocer la desaparición de otro de los generales golpistas: “La verdadera tragedia para España fue la muerte de Mola, ahí estaba el auténtico cerebro, el verdadero líder. Franco llegó a la cima como Poncio Pilatos al Credo”.
Ya escocía entre los nazis la negativa que se produjo en Hendaya en 1940. Allí Franco, se quejó ante su cuñado, Ramón Serrano Suñer, ministro de Asuntos Exteriores, progermánico y una de las figuras más poderosas del régimen: “Estos alemanes lo quieren todo sin dar nada a cambio”. Ellos pensaban igual. Según algunos testigos, tras el fracaso estrepitoso de aquellas conversaciones, Hitler acabó considerando a Franco “un cerdo jesuita”. En 1942, también le dedicó una flor con tintes racistas: “Cuando aparece en público está siempre rodeado de la guardia mora. Ha asimilado todo el manierismo de la realeza y cuando vuelva el rey será el ideal mozo de estribos”.
Lo que todo esto prueba, aparte de pésimo gusto, es que a lo que se daban con fruición enmascarada en hipocresía era a la política, las alianzas y la estrategia común. Eso sí, con la nariz tapada: “Las intenciones de Hitler al involucrarse en la guerra española respondían a todo, menos al cariño personal”, comenta Preston.
Nazis y fascistas italianos vinieron bien para lo que vinieron. Pero como observa Preston en su memorable estudio de referencia, lo que realmente apuntaló al régimen fue su alianza con otro estado: El Vaticano. Ahí no se dieron fisuras. Al terminar la guerra, a través de la radio, Pío XII, le consagró: “Con inmenso gozo, bendigo a los nobilísimos y cristianos sentimientos de que han dado pruebas inequívocas el jefe del Estado y tantos caballeros”. Amén.

Ciudadano Negrín (Documental)

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria el 3 de Febrero de 1889 y fallecido en Paris (en el exilio), el 12 de Noviembre de 1956, Juan Negrín fue jefe del gobierno de la Segunda República española, desde el año 1937 al año 1945.Profesor de Fisiología en la Universidad Central de Madrid e investigador de renombre en la misma disciplina, Juan Negrín está considerado como uno de los precursores de la bioquímica. Juan NegrínEn 1929, se adhiere al Partido socialista obrero español y en 1931 fue diputado en las Cortes. Miembro del ala moderada que rechaza el marxismo, Juan Negrín no participa, sin embargo, en las disputas internas que enfrentan a reformistas y radicales. Esta neutralidad le hace ganarse el puesto de ministro de Economía y Hacienda en el gabinete de Francisco Largo Caballero, en septiembre de 1936, tras de la victoria del Frente popular. Tras la dimisión de Largo Caballero el 17 de mayo de 1937, el presidente de la República, Manuel Azaña, le nombra primer ministro con la esperanza de reforzar así su autoridad frente a los sindicatos y a los anarquistas, aliándose con la burguesía y las clases medias. Trataba así de poner fin al movimiento revolucionario que se había creado e intentaba realzar una economía que estaba en crisis debido a la guerra en la que estaba sumida el país. Negrín se decanta por una política económica y social moderada que agradaría a las democracias occidentales y que permitiría obtener su apoyo. Y se acerca poco a poco a los comunistas, basándose en que éstos niegan toda idea de revolución. Así, Juan Negrín convence a Azaña a realizar una transferencia secreta de una parte del Tesoro del Banco de España a Moscú. En un principio, según Negrín, esta transferencia era necesaria para alejar el dinero de los nacionales. Pero se piensa que el fin real era pagar los equipos militares que la República debía comprar a la Unión soviética, que exigía pago anticipado. Tras la caída de Barcelona, Negrín regresa a Madrid convencido del inminente comienzo de la Segunda Guerra Mundial y cree necesario luchar por mantener la guerra civil hasta que ésta dé comienzo, pero no recibe el apoyo de los militares, que quieren negociar las condiciones de la rendición del bando republicano, y de los anarquistas, que se mostraban hostiles hacia los comunistas. Poco después, Negrín abandona España y encabeza la cabeza del gobierno republicano en el exilio hasta 1945. Juan Negrín ha sido uno de los personajes más controvertidos de la Guerra Civil Española. Al final de la contienda, de la guerra, el bando franquista lo ha considerado un traidor, mientras que el republicano, le ha echado en cara prolongar inútilmente la guerra y pactar con la Unión Soviética.