Mostrando entradas con la etiqueta Islas Canarias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Islas Canarias. Mostrar todas las entradas

Descubren en Gran Canaria un tubo volcánico de 14 millones de años de antigüedad



Un grupo de montañeros y biólogos ha descubierto en el municipio de La Aldea, en la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, uno de los tubos volcánicos más antiguos del mundo, formado hace 14 millones de años, en el que han proliferado dos especies de insectos desconocidas hasta la fecha.

Este hallazgo, presentado por el Cabildo de Gran Canaria, supone toda una revolución para este tipo de formaciones volcánicas, ya que su antigüedad se remonta mucho más atrás que la atribuida al que hasta ahora se consideraba como el más antiguo de España: la cueva del Llano, en Fuerteventura, que tiene un millón de años.

Hallan especies de cucaracha y cochinilla

El tubo se encuentra en la montaña de Aslobas -una pirámide basáltica casi perfecta que se levanta entre los barrancos de Tasarte y Tasartico-, tiene 47 metros de desarrollo y está habitado por dos especies de insectos no catalogadas hasta ahora adaptadas a una vida en oscuridad y casi sin nutrientes.
El tubo está habitado por dos especies de insectos que viven en la oscuridad
En un ambiente con 24 grados de temperatura y 94% de humedad relativa, constataron la presencia de dos nuevas especies de invertebrados: una pequeña cucaracha completamente ciega (Symploce sp.n) y una cochinilla despigmentada, adaptadas ambas a sobrevivir con los pocos nutrientes que arrastran las filtraciones de agua.

Exploración de la montaña de Aslobas

Esta sociedad científica ya publicó hace unos años un catálogo sobre la fauna cavernícola de Gran Canaria, tras un trabajo de inspección de diversas grutas que apenas tocó los barrancos de la Reserva de la Biosfera, al oeste de la isla, porque se consideraba que, por sus características geológicas, se trataba de un terreno muy poco propicio para el desarrollo de este tipo de vida.

Sin embargo, sus responsables decidieron explorar la montaña de Aslobas tras haber sido avisados por un grupo de montañeros de la existencia de una cueva, con apariencia volcánica y humedad, elemento este clave para que se instalan especies animales.

Allí se encontraron con un pequeño tubo no muy largo, pero con un desarrollo laberíntico que sugiere que puede ser el último vestigio de una formación volcánica mucho más larga, "kilométrica".

El portavoz de la Sociedad Entomológica Canaria Melansis, el biólogo Manuel Naranjo, ha explicado que la datación que se otorga a este tubo lo sitúa en los momentos en los que se formó el escudo volcánico que dio origen a la isla de Gran Canaria, durante el Mioceno.

Además, ha recalcado que apenas se conocen otros tubos volcánicos de más antigüedad en todo el mundo, con la salvedad de algunas formaciones en Australia a las que se calculan 30 millones de años.

Más hallazgos

También hallaron una zona de antiguas arcillas de las que han tomado muestras para analizar, porque creen que cabe la posibilidad de que en ellas estén atrapados granos de polen que revelen información sobre cuál era la flora que existía en Gran Canaria en los momentos iniciales de formación de la isla.

Además, han recuperado fragmentos de cerámica, presumiblemente prehispánica, y restos óseos de lagartos gigantes, conejos y ratas comunes, así como de la extinta rata gigante de Gran Canaria.

El presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna, ha señalado que el Cabildo está abierto a que grupos de las dos universidades canarias y de otros organismos científicos del resto de España participen en el estudio de este tubo volcánico y de las distintas líneas de trabajo que se abren.

Hallan en aguas canarias el fósil del tiburón más grande que ha existido



Investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO) han descubierto en aguas canarias y a más de 1.000 metros de profundidad un importante yacimiento submarino de fósiles, en el cual se han encontrado dientes de megalodón, el tiburón más grande y mayor depredador marino que ha existido en el planeta.

Además de los fósiles de megalodon, que pertenecen a ejemplares de la especie Otodus (megaselachus) megalodon, se encontraron restos fosilizados de otros tiburones extintos, fragmentos del cráneo y costilla de un sirénido (mamíferos marinos del tipo manatí, dugongo o vaca marina), así como huesos fosilizados de ballenas. Aunque el hallazgo de los fósiles se produjo en octubre de 2012, su identificación precisa fue realizada recientemente en el Centro Oceanográfico de Canarias del IEO por los científicos Pedro J. Pascual Alayón, biólogo marino del IEO, y Franco Cigala Fulgosi, profesor de paleontología y paleoecología de la Universidad de Parma (Italia).

El yacimiento paleotológico submarino fue descubierto a más de 1.000 metros de profundidad al pie de la montaña submarina conocida como Banco de Concepción, situada al norte de isla de La Graciosa. Según el biólogo marino Pedro J. Pascual, se trata de un acontecimiento de gran relevancia científica, ya que aporta información novedosa que permite esbozar el paisaje marino existente en las Islas Canarias cuando éstas empezaban a nacer del lecho oceánico (durante el Mioceno, entre 23 y 5 millones de años atrás).


Se demuestra así que en esa época vivió, cazó y se reprodujo en estas aguas el mayor depredador marino de todos los tiempos: el Otodus (Megaselachus) megalodon, llamado normalmente megalodón y que alcanzaba un tamaño de hasta 20 metros de largo y 100 toneladas de peso. Este tiburón, hoy fósil, vivió aproximadamente desde hace 20 millones de años (en el Mioceno) hasta hace tan solo 2 millones de años (Plioceno). Por el tipo de dientes que poseía sabemos que se alimentaba de grandes presas, como ballenas, delfines, focas u otros mamíferos marinos; también grandes peces y tortugas eran parte de su dieta. Fue una especie cosmopolita, presente en todos los océanos, y un gran migrador. Las pruebas del registro fósil demuestran que los ejemplares pequeños eran más frecuentes en las zonas costeras y los grandes en aguas abiertas y alejadas de la costa. Esto parece estar relacionado con que determinadas zonas costeras o islas con abundante alimento fueran elegidas como zonas de reproducción y cría por estas enormes especies, muy necesitadas de grandes cantidades de alimento para su desarrollo.


Según Pascual, “la presencia de este super-depredador, así como de las otras especies de tiburones, representantes genuinos de los niveles superiores en las redes tróficas marinas, demuestra la existencia de enormes cantidades de comida como ballenas, focas, sirénidos o bancos de peces en aguas canarias en aquel momento de la historia de la Tierra”.

En cuanto a la existencia de Sirénidos (manatí o vaca marina), nunca había sido antes registrada en Canarias, por lo que su hallazgo aporta una información muy valiosa sobre el ecosistema y tipo de clima existente durante el inicio de la formación del archipiélago canario.

Cabe señalar que el hallazgo se produjo durante la campaña de investigación marina (INCOECO 1012), realizada por el buque oceanográfico del Instituto Español de Oceanografía (IEO) Ángeles Alvariño, en el contexto de su participación del en el proyecto LIFE+INDEMARES Inventario y designación de la Red Natura 2000 en áreas marinas del Estado Español, que es liderado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA).

Las especies descubiertas e identificadas fueron

Quince piezas dentarias fósiles del tiburón: Otodus (Megaselachus) megalodon (Agassiz, 1835), tiburón gigante de hasta 20 metros de largo y el mayor depredador marino que jamás haya existido en la Tierra.

Una pieza de diente fósil de la especie: Paratodus benedeni (Le Hon, 1871), especie de tiburón considerada como un gran depredador de aguas abiertas u oceánicas.

Una pieza de diente fósil de la especie: Cosmopolitodus hastalis (Agassiz, 1843), considerado el tiburón antecesor del gran tiburón blanco actual. Esta especie tuvo un extraordinario éxito ecológico en su época y sus dientes fosilizados son encontrados en numerosos lugares del mundo, considerándose que fue una especie cosmopolita y reconociéndose en su nombre científico dicho carácter.

Dos piezas de dientes fósiles de la especie: Hemipristis serra (Agassiz, 1835), tiburón parecido al cazón dientuso actual algo más grande y cuya especie coetánea (Hemipristis elongatus) actualmente solo se encuentra en el océano índico y pacífico del oeste incluido el mar rojo. Se han encontrado marcas de sus dientes en restos fósiles del manatí Metaxytherium, lo cual hace pensar a los investigadores que este tiburón estaba especializado en cazar sirénidos.

Dos piezas de dientes fósiles de la especie: Isurus retroflexus (Agassiz, 1843), especie de tiburón extinta de la familia de los Lámnidos, considerados grandes cazadores oceánicos como sus primos actuales los marrajos.

Un fragmento de cráneo (zona parietal) y otro de parte de una costilla de un sirénido, podría pertenecer a una especie del género Metaxytherium. Especie que ha sido encontrada muchas veces en estrados del Mioceno en el Mediterráneo.

Una pieza fósil de un periótico (complejo timpánico) de odontoceto.

Tres piezas de huesos de ballenas.

Dos piezas de vértebras de mamífero marino.