Mostrando entradas con la etiqueta Rift Valley. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rift Valley. Mostrar todas las entradas

Mary Leakey, la gran dama de la arqueología




La paleontóloga Mary Lakeay, que falleció hace 16 años, el 13 de noviembre de 1996, cumpliría hoy cien años, motivo por el cual Google ha decidido transformar su habital logotipo en uno de sus doodles ilustrados que, evocando los trabajos arqueológicos de la británica, le rinde un especial homenaje a una mujer que marcó un antes y un después en el estudio de la evolución humana. ¿Pero qué fue lo que Mary Lakeay encontró para convertirse en una de las paleontólogas más importantes de la historia? A finales de la década de los 50, Mary Lakeay se trasladó junto a su marido, el también arqueólogo Louis Leakey, a una zona rica en yacimientos arqueológicos del continente africano, donde descubrió fósiles capaces de demostrar que los orígenes humanos se remontaban hacia épocas más antiguas de lo que hasta ese momento se creía.
Mary Nicol, nombre de soltera de Mary Lakeay, conoció y se enamoró del investigador Louis Leakey durante una conferencia en 1933. Juntos iniciaron una aventura personal y profesional en Kenia y Tanzania e, incansables, se entregaron al estudio paleontológico de un área de África que desveló la existencia de especies desconocidas hasta entonces. Fue en el año 1949 cuando Mary Lakeay dio en Olduvai con el cráneo del Australopithecus boisei, un antepasado del hombre moderno de 1,75 millones de años de antigüedad que vivía en un entorno seco y se alimentaba a base de vegetales duros, para lo que desarrolló un potente aparato masticador destinado a triturar semillas y raíces. Inicialmente, Louis Leakey clasificó esta especie como Zinjanthropus boisei; boisei por el antropólogo Charles Boise; zinj, una antigua palabra para designar a África Oriental y anthropus, que significa hombre. En 1969, uno de los tres hijos de la británica y el paleontólogo, Richard Leakey, encontró en Koobi Fora, cerca del lago Turkana, otro cráneo de esta especie exinta de homínido. Fue solo el primero de los muchos y relevantes descubrimientos de la familia Leakey que vendrían después.
Mary Lakeay, a la que muchos bautizaron como «la gran dama de la arqueología», continuó trabajando años en la garganta de Olduvai, donde encontró, además de un cráneo menos robusto que el primero perteneciente a un Homo habilis, huesos de una mano prehistóricos y el cráneo de un Homo erectus, de un millón de años de antigüedad. Después de que Louis Leakey muriese, Mary Lakeay y su equipo realizaron el que podría considerarse como su hallazgo más importante: un rastro de pisadas de homínidos en Laetoli de hace 3,5 millones de años que dan fe de que ya entonces caminaban erguidos.
Mary Leakey, la paleontóloga británica que consiguió dar un paso de gigante en la búsqueda del hombre, es uno de los grandes iconos de la ciencia del siglo XX. Hoy Google rinde hoy homenaje a través de un nuevo doodle en el 100º aniversario de su nacimiento (6 de febrero de 1913) por su constancia y a el riguroso trabajo llevado a cabo a mediados del siglo pasado en los yacimientos arqueológicos de Kenia y Tanzania. Junto a su marido, Mary Leakey formó parte de un equipo de arqueólogos que se asentaron en el continente africano. Después de años de excavaciones, dieron con un arsenal de fósiles capaces de demostrar que los orígenes del hombre eran más antiguos de lo que se creía. Fue así como Mary Leakey marcó un antes y un después en estudio de la evolución.
Casada con el también arqueólogo Louis Leakey -juntos formaron una de las parejas de paleontólogos más famosas del siglo XX-, Mary Leakey fue la encargada de dirigir las excavaciones de la garganta de Olduvai, un importante yacimiento en el que se halló una mandíbula de Paranthropus boisei. Mary Leakey, fiel a su instinto, siguió una pista de 89 metros de largo en donde quedaron marcadas las huellas del homo habilis, y así, descubrió que este tipo de especie se desplazaba de forma bípeda, una de las claves más importantes del estilo de vida durante el Pleistoceno.
Mary Leakey encontró el cráneo un homínido de 1,75 millones de años de antigüedad, el Australopithecus boisei, y halló junto a su marido restos fosilizados de cuatro individuos de entre 1,6 y 1,8 millones de años de antigüedad, que, en un estudio de la revista Nature publicado en el año 1964, fueron denominados Homo habilis. Esto encendió un tenso debate entre la comunidad científica -algunos expertos encontraban importantes similitudes entre este nuevo hallazgo y el Australophitecus y el Homo erectus, especies por encima y por debajo en la escala de antigüedad- sobre el que, años más tarde, arrojó luz el hijo de Mary Leakey cuando localizó en Kenia cráneos de hace dos millones de años.
Del matrimonio de Mary Leakey y Louis Leakey nació su hijo Richard Leakey en Nairobi en 1944. Pronto siguió los pasos de sus padres. A los seis años encontró su primer fósil, una parte de un cerdo gigante extinguido, y en 1967 dirigió una expedición internacional en el valle del río Omo que duró más de 30 años y en la que se descubrieron más de 200 fósiles. Ya la pasión de Mary Leakey por la paleontología se remontaba también a sus primeros años de vida. A raíz de la profesión de su padre, un pintor paisajista que se dedicaba a viajar por todo europa con su familia, Mary Leakey conoció la Dordoña, una región francesa rica en yacimientos de arte prehistórico. Tras la muerte de su padre, regresó con su madre a Londres y se propuso especializarse en Prehistoria. Fue entonces cuando una de sus profesoras descubrió en Mary Leakey un innato talento para el dibujo y le propuso ilustrar uno de sus estudios sobre un área fosilífera situada al norte de Egipto. Además de abrirle las puertas al universo de la arqueología, la Dra. Gertrude Caton-Thompson le presentó a su futuro marido Louis Leakey, quien, impresionado por la destreza ilustrativa de Mary Leakey, le pidió que colaborase también con él en su libro Adam's Ancestors. Fue el inicio de una relación que duró toda una vida y de la que nacieron, además de Richard Leakey, otros dos hijos, Jonathan y Philip.
Mary Leakey falleció en Nairobi, a los 83 años, en el año 1996. Su hijo Richard indicó entonces que la paleontóloga murió «plácidamente», sin especificar las causas.